Por Luis Eduardo Martínez M./Corresponsal/Matagalpa.- Orando con intenciones diversas, incluyendo la paz para el país en un año electoral, miles de feligreses católicos de todas las parroquias de la Diócesis de Matagalpa veneraron jubilosos este domingo dos reliquias del recientemente beatificado Papa Juan Pablo II: una gota de su sangre y una sotana que este usó en múltiples viajes pontificios.
Noel Antonio García considera que Juan Pablo II es un Santo y “los católicos de Matagalpa nos sentimos orgullosos por tener aquí esa gota de sangre, porque es como que él estuviera aquí con nosotros”.
Durante su pontificado de casi 27 años, Juan Pablo II visitó Nicaragua en 1983 y 1996, en ninguno de los viajes visitó Matagalpa. Sin embargo, el Nuncio Apostólico en el país, monseñor Henryk Joséf Nowacki, dijo al finalizar una misa campal frente al atrio de la Catedral San Pedro Apóstol, que el Papa “ahora en el tercer viaje, que es desde el cielo, vino a Matagalpa. Está con nosotros”.
“Este viaje es más significativo porque no conducía de Roma, del Vaticano a Matagalpa, sino del cielo a Matagalpa. Así está con nosotros ( ), está presente en su gota de sangre, en esta preciosa reliquia y en esa su sotana”, reiteró el Nuncio.
La joven Geylin Blandón consideró que la presencia de las reliquias “es una gran bendición porque nos han escogido a nosotros como un pueblo Mariano para que él (Juan Pablo II) traiga esa promesa de esperanza para esta nación que tanto lo necesita, más en este año electoral, para que las elecciones sean llenas de paz”.
RECORRIDO
Los festejos por la llegada de las reliquias de Juan Pablo II iniciaron con una multitudinaria procesión desde el templo San José hacia la Catedral de Matagalpa. Siguieron con la misa campal presidida por el Nuncio y concelebrada por el Obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, y todo el clero diocesano.

Durante la celebración litúrgica, el Nuncio aclaró que la gota de sangre de Juan Pablo II inserta en un trozo de tela y en una cápsula especial al centro de una cruz “ha sido extraída de su cuerpo durante su última presencia en el hospital romano”.
Asimismo, recordó que la sotana le fue regalada por Juan Pablo II meses antes de morir.
“Estas preciosas reliquias son para nosotros aquí en Nicaragua el más grande tesoro y más grande recuerdo que podemos tener de nuestro querido Papa Juan Pablo II”, dijo el Nuncio durante su homilía.
Tras la misa, las reliquias fueron introducidas a la Catedral, donde fueron veneradas por los fieles.
Tras la celebración religiosa con las reliquias del Papa Juan Pablo II, el Obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, exhortó a los nicaragüenses a “pedirle al Papa que nos quite el miedo”.
“Que nos quite el miedo de abrir de par en par las puertas a Cristo, que nos quite el miedo a la verdad, porque la verdad nos hace libres, que nos quite el miedo a la libertad ( ), que nos quite el miedo a cualquier amenaza o chantaje que venga de donde sea. El pueblo nicaragüense tiene que vencer el miedo y llenarse de esperanza”, dijo el Obispo.
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