Los antiguos pobladores de los escombros han causado temor a sus nuevos vecinos de Villa La Concha. LA PRENSA/ARCHIVO M. LARGAESPADA

Temerosos por nuevos vecinos

Si bien para las cien familias habitantes de los escombros ha sido todo un proceso de cambio desde que llegaron a sus nuevas viviendas en la comunidad Villa La Concha en Ciudad Sandino, también ha sido una situación de difícil adaptación para los pobladores de este municipio que viven en las cercanías de ese sector.

Si bien para las cien familias habitantes de los escombros ha sido todo un proceso de cambio desde que llegaron a sus nuevas viviendas en la comunidad Villa La Concha en Ciudad Sandino, también ha sido una situación de difícil adaptación para los pobladores de este municipio que viven en las cercanías de ese sector.

Según Ana Julia Urbina, pobladora de la zona ocho de Ciudad Sandino desde hace más de 30 años, el problema radica en que los habitantes de ese municipio sienten temor por la presencia de los nuevos vecinos, quienes en la mayoría están sin empleo.

“A nosotros nos da miedo que esa gente desate una ola de robos en Ciudad Sandino y sobre todo en las zonas más cercanas como esta. Son familias que no tienen empleo y como es sabido de todos, también hay gente de ese lugar que eran la masa negra de Managua”, consideró Urbina.

Sin embargo, la jefa de la Policía en Ciudad Sandino, comisionada mayor Concepción Tórrez señaló que a un mes del traslado de esas familias en el municipio no se han registrado casos de robos en las zonas circundantes a Villa La Concha.

“Sabemos que hay temor por parte de los pobladores de Ciudad Sandino con la presencia de la gente de los escombros y también esta gente sabe que están estigmatizadas, pero ellos están en un proceso de instalación de una nueva vida”, dijo la jefa policial.

Hay quienes tratan de adaptarse a los nuevos vecinos como el caso de Norma Lila Vargas, quien comentó que al principio tenía miedo que los pobladores de los escombros causaran disturbios y robos por las noches.

“Pues al inicio tuvimos mucho temor porque veíamos pasar a gente de mala pinta, con tatuajes y con facha de vagos que nos daban miedo, pero todo ha transcurrido en calma. Ni ellos se meten con nosotros ni nosotros con ellos”, dijo Vargas.

La comisionada mayor Concepción Tórrez señaló que están trabajando en la organización de vigilancia comunitaria en ese sector y también patrullaje policial nocturno.

El temor de la población se debe a que en 1998, cuando se creó el asentamiento Nueva Vida con más de tres mil nuevos habitantes, tras las inundaciones que provocó el huracán Mitch en los barrios costeros, se incrementó la actividad delictiva en ese municipio.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí