La nobleza de Humberto Quintero es una realidad

Uno de los rostros más placenteros y tranquilos que encuentro en la casa club de los Astros es el del siempre bien ponderado Humberto Quintero, actual receptor titular del equipo.

Por René Cárdenas

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Uno de los rostros más placenteros y tranquilos que encuentro en la casa club de los Astros es el del siempre bien ponderado Humberto Quintero, actual receptor titular del equipo.

No importa el estado de ánimo del equipo en general, ya sea que haya ganado haciéndose de tripas corazón o que haya perdido estrepitosamente. No importa que Humberto haya conectado cuatro imparables o se haya ponchado cuatro veces; el venezolano cuando está feliz es el mismo hombre que cuando su rendimiento en el juego fue adverso. Esto indica que es una persona estable, positiva y con actitud ganadora.

A través de los años hemos palpado personalmente el crecimiento integral de Humberto como jugador profesional de beisbol. Es verdaderamente un hombre de buen carácter, de un temple que da envidia, y este es el tipo de jugador que al dueño Drayton McLane le encanta tener en su equipo. Humberto es sociable por naturaleza y se proyecta como una persona amistosa ante los que le rodean e invita a la conversación plena de variados comentarios.

Para nosotros los redactores de beisbol que siempre andamos en persecución de los nuevos ángulos para transmitirlos a los aficionados que no tienen acceso a los jugadores, es un placer conversar con ligamayoristas del tipo de Quintero. Con él, siempre nos sentimos bienvenidos y cuando las cosas no andan bien no culpa a nadie por sus frustraciones o las del equipo.

Entre los veteranos y jóvenes jugadores de los Astros, Quintero es una especie de confesor. Muchos llegan a él con sus problemas y esperanzas. Me inclino a creer que es el único Astro que consume sus propias lágrimas en silencio y también soy del parecer que se confiesa directamente con el Creador.

Detrás de toda esa cultura y sinceridad, existe un jugador de beisbol que es admirado dentro y fuera del terreno. Nunca dice no a los Astros cuando desean usarlo para servicios a la comunidad. Es amigo de la niñez, nunca niega firmar un autógrafo y tal como los niños exploradores, siempre está dispuesto a cooperar. En todo este proceso, Humberto aprende a ser un mejor hombre y un mejor jugador todos los días. En otras palabras es un caballero probo de una suave personalidad.

Lleva 15 años de ser beisbolista profesional; de ellos ha visto acción en las Ligas Mayores un total de nueve. Pero fue hasta la campaña pasada que tuvo más de 170 turnos al bate y no fue enviado al sistema de ligas menores. Esto significa que hizo méritos suficientes para permanecer en la planilla del equipo. Sin embargo, es probable que el golpe más fuerte que recibió fue cuando los Astros, en busca de soluciones inmediatas, contrataron los servicios del receptor veterano Iván Rodríguez en 2009.

No solamente fue un golpe fuerte, yo diría que fue un golpe bajo propinado por las circunstancias porque así es el beisbol, y entonces me pregunto, ¿Cómo pudo mantener la fe de algún día establecerse como titular en la receptoría de los Astros?

No me pude contener y se lo pregunté directamente a Humberto, y me respondió con un tono humilde y a la vez sentimental:

«Mira, yo pienso que la fe es lo último que se pierde en la vida». «También creo que Dios me ha brindado muchas oportunidades y a estas alturas doy gracias a mi esposa e hijos por creer en mí y respaldarme en los momentos de alegría y en los angustiosos. Ese apoyo es un tesoro para mi diario vivir. Esto me permite seguir adelante para con paciencia seguir aprendiendo cosas nuevas».

Dice el equipo venezolano «Águilas de Zulia» de la liga de beisbol invernal que le gustaría que Humberto regresara a jugar en la temporada de 2011-2012.

Entonces le pregunté que si los Astros se lo permitieran o si no llegara a tener suficientes turnos al bate este año en Houston, dejaría de pasar los inviernos en Pearland para ir a jugar al terruño. «La verdad es que quisiera regresar a mi tierra a jugar pelota de invierno», dijo Quintero con una mirada al infinito como tratando de recrear una escena retrospectiva de sus tiempos juveniles en su querido Maracaibo. «No importa los turnos que tenga, pero si me cambian yo iría a jugar otra vez con Las Águilas. Creo que eso me ayudaría. Parece mentira pero no he regresado en años. En realidad todo depende de lo que pase aquí en Houston».

Quintero, tiene fama de ser un receptor defensivo. Creyendo que sería interesante averiguar si en el comienzo de su carrera se concentraba más en la defensa que en el bateo, se lo pregunté y el venezolano me dijo: «Siempre. Toda mi vida me he concentrado en la defensa más que en el bateo. Para mí, el bateo es una extra aunque sé que en los últimos años he mejorado mucho y creo que seguiré así».

Entre los receptores de los Astros, Quintero ha tenido la distinción de tirar recio a las bases en busca de sorprender a los presuntos robadores de bases. También tira de cuclillas a la intermedia, atributo que no se ve con frecuencia en el beisbol de ahora. Además de eso maneja muy bien a los lanzadores y muchos se preguntan cuál es el secreto de tanta habilidad.

«Yo creo que esto se debe a la excelente comunicación que mantengo constantemente con los lanzadores», afirmó Humberto. «Es así porque los serpentineros depositan su confianza en mí cuando pido los lanzamientos. Yo creo que esa es la clave para que yo sea un buen conductor de juegos».

Una cualidad natural y especial de Quintero es la de cultivar la amistad entre sus compañeros de equipo. «Siempre he sido así con todo el mundo», dijo Quintero con un rostro de satisfacción. «En mi corazón no existe el rencor ni la envidia; con todos los jugadores cultivo una relación de mucha amistad, confianza y buen humor».

Al principio de los entrenamientos primaverales se sabía que Jason Castro sería el receptor titular del club, pero el joven se lesionó y, ahora, de facto, Quintero es el regular y hasta el momento ha trabajado la mayoría de los juegos. «Sobre esto, doy gracias a Dios y al dirigente Brad Mills por la oportunidad para demostrar que yo puedo hacer el trabajo toda la temporada», dijo el receptor. «Lo único que queda es esperar el próximo año que Castro regrese para ver lo que pasa».

Mientras tanto Quintero y J.R. Towless producen bien en el plato. La combinación y esfuerzo de ambos es digna de encomio. «Tenemos suerte que a los dos nos va bien en lo que va de la campaña. Esto es bueno para el equipo».

Tan buena ha sido la combinación en bateo que los dos receptores encabezaron las Ligas Mayores en abril. «Yo creo que eso se debe al intenso trabajo diario que nos impusimos y la estrategia de batear hacia el lado contrario», explicó Quintero.

Yo estoy bajo la impresión que Quintero ha hecho algunos ajustes al giro de su bate para chocar la pelota para que esta tenga ojos y encuentre la tierra de nadie. «Mira, de verdad, yo pienso que he trabajado más con mis manos que con mi cuerpo», dijo Humberto como el hombre que celosamente guarda un secreto.

El trabajo a conciencia que hace Quintero para conducir a los lanzadores no es solamente con los jóvenes, también ayuda a los veteranos como al as de los abridores de Houston Brett Mayers. En dos temporadas lo ha ayudado muchísimo, tanto que el ex Fili, luce confortable y optimista en el montículo.

Brett ha lanzado por lo menos seis entradas en cada una de sus seis aperturas este año y lleva 4 salidas de calidad al momento de hacer esta nota. Algo deben estar haciendo para que haya tanta afinidad y buen rendimiento. «Mira, Brett es un lanzador de mucha experiencia en las Mayores», dijo Quintero. «Sabe lanzar, ha aprendido mucho aquí y no tiene temor de hacer todos los lanzamientos de su repertorio. Yo sé lo que a él le gusta lanzar en algunas situaciones del juego y yo se lo sugiero. Esto lo hace sentir confortable».

El equipo de Houston está repleto de serpentineros jóvenes y por ende, Quintero tiene las manos llenas. Imagino que está trabajando tiempo completo para encaminarlos. «Esa es una realidad que no se puede negar. No nos queda más que ayudarles para que adquieran la experiencia necesaria que los mantendría en las Mayores. El instructor de lanzadores Brad Arnsberg, trabaja intensamente con ellos y yo pongo mi granito de arena», dijo Quintero antes de reanudar su actividad necesaria antes del juego.

Agradezco las sugerencias del historiador de beisbol y ex narrador de los Dodgers Tito Rondón para la redacción de esta nota.

 

 

René Cárdenas, además de cubrir a los Astros para el diario La Prensa de Nicaragua, escribe para Crónicas de los Astros, astrosdehouston.com y Astros Magazine. Fue narrador de los Dodgers, Astros y Rangers de Texas. Con los Astros, también narró en TV. Edita su propia página no comercial de beisbol www.laestufacaliente.com y es miembro de la BBWAA.

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