El Plan Nacional de Vivienda Social estaría sufriendo un rezago en la colocación de casas, cuyo valor es menor a los 20 mil dólares, debido a que al segmento de las familias con bajos ingresos a las cuales están dirigidas no están teniendo el acceso al subsidio fiscal público.
Entre los problemas que identifica la Cámara de Urbanizadores (Cadur) están el exceso de “burocracia y falta de beligerancia” en el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur) para aprobar los subsidios y los permisos para aprobar la edificación de los proyectos de vivienda social.
Se agrega que es el sistema bancario nacional el que está causando que pocas familias de bajos ingresos obtengan el beneficio del subsidio estatal, puesto que los bancos no están concentrándose en los préstamos hipotecarios que puedan ser cubiertos con ingresos promedios de 10 mil córdobas.
De acuerdo con los datos que maneja la Cadur, en el primer año de ejecución se usaron 15 millones de dólares de los 45 millones de dólares destinados para financiar el programa por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Pero el monto global que financia el Plan Nacional de Vivienda Social es de 90 millones de dólares, pues el sistema financiero privado aporta otros 45 millones de dólares.
La colocación de esos fondos públicos significó la adjudicación de 3,450 viviendas de interés social de las 5 mil que es la meta anual del Plan Nacional.
Sin embargo, según los datos de que dispone Cadur, los cuatro bancos que participan, BDF, BAC, Bancentro y Banpro, solo habrían desembolsado 12 millones de dólares el año pasado.
Significa que la ejecución global de los fondos ha sido apenas de un 30 por ciento.
FAMILIAS MÁS POBRES QUEDAN FUERA
Alberto Atha, presidente de Cadur, sostiene que el problema más sensible está en que las familias con ingresos menores a los 10 mil córdobas mensuales no están siendo las beneficiadas porque no son consideradas sujetos de crédito hipotecario de parte de los bancos.
Los bancos están financiando mayormente a aquellas viviendas de interés social cuyo valor anda entre 25 y 30 mil dólares, las que reciben tasas del 8 por ciento de interés anual al ser cubierta con los fondos INSS.
No obstante, la banca privada muestra desinterés en participar en los préstamos para las casas con precios entre 12 mil y 19 mil dólares, que es a la cual está destinado el segmento de la familia con ingresos promedio de menos de 10 mil córdobas mensuales.
El presidente de Cadur sostiene que al no ser considerado sujeto de crédito hipotecario este grupo de la población de bajos ingresos, pues sencillamente no obtiene el subsidio fiscal público.
“Muchas familias que ganan 8 mil y 7 mil córdobas no están siendo atendidos por los bancos y son familias con esos ingresos las que pueden comprar una vivienda de 14 mil dólares”, aseguró Atha.
Explica que si bien el sector muestra dinamismo porque están edificando diversos proyectos urbanísticos, “lo que está sucediendo es que estamos construyendo muchas viviendas entre 20 mil y 30 mil dólares con fondos INSS, con tasas de interés del 8 por ciento, pero no son consideradas de interés social y por eso no tienen el beneficio del subsidio a la tasa de interés vía Ley”.
Recuerda que el Plan y la Ley de Vivienda tienen el objetivo de que las familias pobres logren comprar sus casas al gozar de una serie de beneficios.
Los fondos INSS permiten dar créditos hipotecarios a tasas de interés del ocho por ciento anual, con la posibilidad de reducirlas hasta el 5.5 por ciento si se cumplen los requisitos establecidos en la Ley Especial para el Fomento de la Construcción de Vivienda y de Acceso a la Vivienda de Interés Social.
Con los fondos INSS se financian casas con 60 metros cuadrados de construcción y cuyo precio es menor de 30 mil dólares, con plazos para pagar entre 15 a 20 años.
Entre los requisitos se pide cotizar al INSS y tener ingreso mensual de 600 dólares, equivalente a 13,350 córdobas a la conversión del dólar actual.
Mientras, la Ley de Vivienda otorga, entre sus beneficios, subsidios de 2.5 y 3.5 por ciento a las tasas de interés a las viviendas con valor entre 12 mil y 19 mil dólares, por un plazo de 10 años. En estos casos acceden aquellos con ingresos desde un salario mínimo (en promedio ronda los 3,300 córdobas) hasta diez salarios mínimos (unos 33 mil córdobas).
URGEN ELEVAR VALOR
Lo que teme Cadur es que con la tendencia a encarecerse la construcción de las viviendas como efecto del alza en los precios de los materiales para construir, la oferta de viviendas de interés social se reduzca.
Por lo cual afirma que es urgente que se reforme la Ley de Vivienda para considerar las casas sociales con un valor de hasta 30 mil dólares, “para que permita que las viviendas entre 22 mil y 30 mil sean aquellas de 50 metros cuadrados, y logremos mantener viviendas entre 36 y 38 metros cuadrados con precios entre 15 y 20 mil dólares”, dijo.
Igual de importante para Cadur es que la Ventanilla Única del Invur trabaje con más beligerancia y logre coordinarse con las alcaldías para que se superen los retrasos de permisología y procesos de supervisión a los diferentes proyectos urbanísticos.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional, Eliseo Núñez, si bien ve posible hacer la modificación de la ley, considera que de tocarla los legisladores no se limitarían a elevar el monto base del inmueble para que goce de subsidio.
Núñez dijo que habría interés de revisar todos los requerimientos sobre lo que priva el subsidio estatal, especialmente en que los bancos manejen márgenes de interés más bajos para que cubran casas de este tipo.
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