Cleveland ha sorprendido

Después de la forma como se armó Boston, del peligro permanente de los Yanquis, de lo combativos que son los Rays y del crecimiento experimentado por Texas, a nadie se le ocurrió pensar que Cleveland, y no ninguno de los mencionados, sería el equipo dominante de la Liga Americana.

Después de la forma como se armó Boston, del peligro permanente de los Yanquis, de lo combativos que son los Rays y del crecimiento experimentado por Texas, a nadie se le ocurrió pensar que Cleveland, y no ninguno de los mencionados, sería el equipo dominante de la Liga Americana.

Es más, Cleveland ha sido el mejor equipo de las Ligas Mayores en el primer mes. Antes de los juegos de anoche, nadie tenía sus 19 victorias. Y aunque a la campaña le faltan cinco meses, en los que todo puede suceder, es justo reconocer el salto dado por este plantel, acostumbrado a ser un espectador de las batallas de los demás en las últimas temporadas.

Lo de la tribu es sorprendente, porque no se trata de un equipo que haya hecho una fuerte inversión tratando de escapar a la mediocridad, como en 1994, cuando a sus prometedores Albert Belle, Manny Ramírez, Sandy Alomar y Carlos Baerga, añadió a Denis Martínez, Orel Hershiser y Eddy Murray, entre otras figuras, lo que modificó la correlación de fuerzas.

Ahora, en lugar de un Denis, Hershiser o Charles Nagy, tienen al aún joven Justin Masterson como líder de staff con 5-0 y 2.25. Y le sigue otro joven, Josh Tomlin (4-0 y 2.45) en una rotación donde el único conocido es Fausto Carmona (2-3 y 5.15), quien aún no regresa a su nivel anterior. Es más, el cuarto hombre es Carlos Carrasco, un venezolano de 24 años.

El ataque es liderado por Travis Hafner, veterano artillero que resume .342, y lo secundan Michael Brantley y Asdrubal Cabrera, más el aporte del siempre hostigoso Orlando Cabrera (.297) y el prometedor Matt LaPorta. El bateo de Cleveland resume .272 (4to. en la liga) y 146 anotadas (3ro.) Así que balance podría ser el concepto que mejor define este club.

Ahora, a los Indios no se les miraba ninguna oportunidad en una División controlada por Minnesota, con apariciones ocasionales de Detroit y Chicago, pero están arriba. Y aunque al final quizá no terminen ahí, al menos han revitalizado el entusiasmo de sus fanáticos, que los vieron rugir a en los noventa.

Vamos a ver qué tan consistentes son estos Indios. Un mes después, han dominado el beisbol, pero en términos reales, no han logrado nada y ellos lo saben mejor. Pero van por buen camino. Eso sí.

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