Federico García Naranjo, especialista en comunicación política, docente de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia prefiere el ambiente de polarización política en el que desarrollan su actividad los medios de comunicación en Nicaragua y otros países de América Latina, que el de ideas unánimes divulgadas por una diversidad de medios que caracteriza a otros, como Colombia.
Visitó Nicaragua y ofreció una cátedra sobre la cobertura periodística en época de campaña electoral durante la presentación del estudio Valoración de actores mediáticos sobre la cobertura a temas de gobernabilidad, transparencia y corrupción, realizado por el Observatorio de Medios de la Universidad Centroamericana (UCA).
García Naranjo aprovechó la conferencia para explicar que las campañas electorales son un gran reto para el periodista, porque son de alguna manera un simulacro de guerra. “Son el juego pacífico que hemos inventado para dirimir nuestras diferencias sin tener que matarnos”. Aclaró que no hay una fórmula mágica para abordar la cobertura periodística de una campaña electoral. Pero aconsejó cubrir el discurso político asumiendo al público como adulto, capaz de sacar sus propias conclusiones. Y a los candidatos, como niños, caprichosos, vanidosos, autorreferenciales, egoístas, impulsivos y cortoplacistas, que nunca dicen la verdad.
“Un político en campaña se comporta así porque quiere ganar y para ganar está dispuesto a todo a hacer lo que sea. Entonces claro para nosotros poder abordarlo desde una perspectiva responsable, que tampoco significa menospreciarlos, pero sí comprender que ellos están jugándose la vida y los periodistas en su ejercicio profesional de cada día.
En esta entrevista el catedrático se refiere a los obstáculos que enfrenta el libre ejercicio del periodismo provocado por la polarización y el secretismo impuesto por el gobierno, y a los retos que enfrentará en el futuro.
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—¿En su corta estadía qué dificultad ha percibido que enfrenta el periodismo nacional?
Algo que me ha llamado la atención, que tiene que ver con los medios de comunicación pero no es exclusivo de los medios de comunicación, es el ambiente de polarización que existe. Que es un ambiente de polarización que tampoco es exclusivo de Nicaragua. Pienso que los fenómenos que se han dado en los últimos años en América Latina, han generado rupturas y en ese sentido hay sectores que se sienten descontentos frente a lo que sucede y en ese sentido reaccionan y es un escenario que se repite en casi todos los países de latinoamericanos.
Me sorprendió, debo decirlo que Nicaragua no es la excepción. Que hay un ambiente político polarizado en donde los matices y los puntos medios son difíciles de encontrar. En donde percibo unos medios de comunicación muy militantes, bueno militantes puede ser una palabra que no describe precisamente lo que quiero decir, muy comprometidos más bien con una posición ideológica, que explicitan y defienden desde la línea editorial del medio.
—¿Eso es malo?
Es inevitable, no creo que sea bueno ni malo. Es inevitable porque yo no creo en la objetividad periodística, creo que existe como un horizonte, como un punto hacia el cual uno debe tender, pero que es difícil alcanzar, no sé incluso si sea posible alcanzarlo. Entonces pretender ser objetivos me parece importante, pero un medio de comunicación se debe también a sus ideas, debe ser coherente con su posición editorial y debe defender una visión particular de la realidad social.
—¿La polarización estimula el ejercicio pleno del periodismo?
Prefiero un ambiente polarizado a un ambiente unánime, porque el ambiente de unanimismo informativo normalmente oculta cosas que son importantes para el público. Mientras que en un ambiente polarizado prácticamente nada queda oculto bajo el sol, porque tanto unos como otros se encargan de evidenciar las falencias del contrario y eso siempre es un ejercicio muy positivo para la democracia.
—¿Qué pasa cuando el Gobierno impone una política de secretismo como ocurre en Nicaragua?
Ese es un problema muy grave para los medios de comunicación, pero también para el régimen político, porque uno de los principales comportamientos que debe tener un régimen político es en función de la transparencia y de la rendición de cuentas. El Estado en últimas nos representa a todos los ciudadanos y todos tenemos derecho a conocer la información porque nos concierne a todos.
—¿Qué consecuencias puede provocar a un régimen imponer una política de secretismo?
Pierde legitimidad ante sus ciudadanos. Porque un régimen es legítimo en la medida en que sus ciudadanos lo reconocen como legítimo. Eso nos lleva a reflexionar sobre lo que es la legitimidad, porque la legitimidad en últimas es el prestigio, una ilusión que se crea. Un régimen es legítimo en la medida en que sus ciudadanos lo consideren como legítimo. Puede ser un régimen dictatorial o monárquico, no tiene necesariamente que ser democrático, pero si los ciudadanos lo consideran legítimo lo es… el régimen puede crear la ilusión de que hay transparencia cuando realmente no la hay.
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