CORRESPONSALES
Por diversos delitos relacionados con el narcotráfico, seis hombres fueron condenados a penas distintas, tras un juicio conocido simultáneamente por jurados y un juez técnico en el Juzgado de Distrito Penal de Juicios de Nueva Guinea.
Bajo estrictas medidas de seguridad en el Complejo Judicial de Nueva Guinea, el juez Eduardo Mauricio Carrillo Rosales notificó la sentencia que fue criticada por el defensor de dos de los procesados.
Carrillo condenó a los hermanos Noel y Euliel Icabalceta Suárez a 25 años de prisión: 14 años como coautores de homicidio en perjuicio de Juan Carlos Jarquín; siete años por crimen organizado en perjuicio de la tranquilidad pública y cuatro años por conspiración para cometer tráfico de estupefacientes, sicotrópicos y otras sustancias controladas en perjuicio de la salud pública.
Los hermanos Icabalceta renunciaron a que el cargo de homicidio fuera conocido por los miembros del jurado, quienes absolvieron de ese delito a los también acusados Rubén David Serrano Gatica, Alex Ríos Aráuz y Abel Alonso Aguilar González. No obstante, estos tres fueron hallados culpables por los otros ilícitos.
Serrano, Ríos y Aguilar fueron condenados a siete años de prisión como coautores de crimen organizado y cuatro años por conspiración para cometer narcotráfico.
BENEFICIADO
En cambio, el procesado Erling Kesther Cantillano, quien acordó con la Fiscalía “quemar” a los demás acusados, fue condenado a cuatro años y dos meses de prisión: dos años y seis meses por crimen organizado y un año y ocho meses por conspiración para cometer narcotráfico.
El conjuez liberal Félix Pedro Ocampo Obregón, quien defendió a Ríos y Serrano, calificó como “injusta” la sentencia por considerar que Carrillo “actuó siguiendo un protocolo de actuaciones dictado por la Corte Suprema de Justicia en materia de narcotráfico”.
Ocampo consideró también que la supuesta prueba ofrecida por la Fiscalía fue la declaración de Cantillano, la cual calificó de ilegal “porque la prescindencia de la acción penal es potestad exclusiva e indelegable del Fiscal General de la República, sin embargo, quien hizo el acuerdo fue un fiscal auxiliar, así que es una prueba ilegal. Es la única prueba con la que contaron y ¿qué podrá decir un reo contra otro? Cantillano era el más involucrado, si se quiere decir, en esta situación”.
Desde octubre del año pasado, según la acusación sostenida en el juicio por la Fiscalía, los seis hombres estuvieron implicados en supuestos planes de comercializar hasta 50 “tacos de cocaína”, primero valorados en seis mil 600 dólares y luego en seis mil 300 dólares cada uno.
Tras varios intentos fallidos, la transacción la harían el 6 de enero de este año en el poblado El Níspero.
Noel Icabalceta lideraba el grupo que compraría la droga, mientras que un hombre identificado como Juan Castillo representaba a los vendedores.
“Producto de la desconfianza de estas dos bandas, en la compra-venta de la droga se produce un tiroteo”, relata el juez, indicando que en el intercambio de disparos murieron Juan Carlos Jarquín y Jorge Raúl López Cruz.
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