La otrora Plaza de la Revolución, que en los años ochenta fue el escenario por excelencia de los encendidos actos antimperialistas del gobierno sandinista, ha caído en desuso. Ahora, todos los mítines partidarios estatales del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) se celebran en la estrecha Plaza de Las Victorias, un área mínima para albergar a los cientos de trabajadores que el Gobierno obliga a participar en sus actividades, y que en consecuencia afectan arterias y el tráfico de la ciudad. La plaza histórica luce solitaria. En el 2007 el Gobierno mandó a arrancar la fuente que había en ella para recuperar el espacio de sus antiguas celebraciones, sin embargo, ahora el FSLN parece haberla olvidado, lo mismo que a la Plaza de la Fe, contigua, que ha sido relegada a un parque de fantasía de diciembre.
LA PRENSA/ MANUEL ESQUIVEL
Plaza sin celebración La otrora Plaza de la Revolución, que en los años ochenta fue el escenario por excelencia de los encendidos actos antimperialistas del gobierno sandinista, ha caído en desuso. Ahora, todos los mítines partidarios estatales del
Plaza sin celebración
La otrora Plaza de la Revolución, que en los años ochenta fue el escenario por excelencia de los encendidos actos antimperialistas del gobierno sandinista, ha caído en desuso. Ahora, todos los mítines partidarios estatales del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) se celebran en la estrecha Plaza de Las Victorias, un área mínima para albergar a los cientos de trabajadores que el Gobierno obliga a participar en sus actividades, y que en consecuencia afectan arterias y el tráfico de la ciudad.