MISRATA/AFP
Miembros y jefes de las tribus libias instaron ayer al coronel Muamar Gadafi a ceder el poder, en tanto los rebeldes, gracias a los bombardeos de la OTAN, manifestaron haber logrado restablecer la seguridad en el puerto de Misrata.
En una declaración publicada en París por el escritor francés Bernard-Henri Lévy, que apoya el movimiento rebelde libio, los jefes o representantes de 61 tribus libias afirmaron su voluntad de construir una “Libia unida” “una vez que el dictador haya partido”, en referencia a Gadafi.
“Frente a las amenazas que pesan sobre la unidad de nuestro país, frente a las maniobras y a la propaganda del dictador y de su familia, declaramos solemnemente que nada podrá dividirnos. Compartimos el mismo ideal de una Libia libre, democrática y unida”, asegura el texto, redactado el 12 de abril en Bengasi, bastión de la rebelión libia en el este del país.
Los representantes de esas tribus que dan las gracias a Francia y a Europa, “que impidieron la carnicería” anunciada por Gadafi.
Este llamamiento se produjo en momentos en que los rebeldes anunciaban que habían logrado restablecer la seguridad en el puerto de la ciudad rebelde de Misrata tras el ataque la víspera por las fuerzas leales a Gadafi. No obstante, la ciudad seguía cercada por el ejército al este, al sur y al oeste. La única vía de abastecimiento es el mar.
Según los rebeldes, la OTAN procedió a ataques aéreos durante la noche a unos quince kilómetros del puerto, esencial para el abastecimiento de la ciudad asediada desde hace dos meses, y el ejército libio se vio obligado a alejarse a 40 kilómetros de ella.
“Los hombres de Gadafi están muertos. Quedan vehículos y cuerpos calcinados, y hemos recuperado muchas armas”, indicó un jefe del grupo rebelde, mostrando en particular un misil Milan de fabricación francesa, lanzacohetes RPG y armas automáticas.
El puerto de Misrata es el único lazo con el mundo exterior de esta ciudad costera, la tercera más grande Libia, donde las fuerzas pro Gadafi han cortado todos los accesos terrestres.
Por su parte, los países miembros de la OTAN —que tomó el mando de la intervención militar de la coalición el 31 de marzo— acordaron disponer de un representante en el bastión rebelde de Bengasi para estrechar los contactos políticos con la oposición al régimen de Gadafi.
Varios países de la OTAN que intervienen en Libia discuten paralelamente con Estados Unidos un posible suministro de municiones, ya que las reservas se están reduciendo después de un mes de operaciones militares, según el Pentágono.
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