Es muy común escuchar a los jóvenes hablar nuestro idioma salpicado de frases, giros y palabras que solo tienen un sentido cabal para ellos.
No es un fenómeno nuevo, siempre la juventud ha sido bella y desafiante, así que hablar con cierto estilo muy especial les da un sentido de identidad, de pertenencia.
Mi madre me contaba que en la secundaria básica hablaban en jerigonza, fundamentalmente la de la ch y la p . Ella nos enseñó a hablarlas para decirnos asuntos que no quería que nuestro hermano Jorge, mucho menor, las oyera.
Entonces era común que por ejemplo nos dijera: Elpe capa fepe espe tapa enpe lapa mepe sapa. Nos parecía divertido e ingenioso emplearlo y aún mis hermanas lo hacen.
Nunca me había preocupado tanto este asunto como hoy. Vemos demasiado deterioro en el uso del idioma por parte de los adolescentes y jóvenes.
Mientras los maestros y padres luchan por un mejor uso del idioma con una pequeña palita para cavar un hueco donde sembrar el árbol de la corrección, los chicos destrozan a dentelladas rápidas y con armamento lingüístico pesado el pobre esfuerzo de quienes deben ser paladines.
Los nerd que son representados como los chavalos estudiosos, afanados con las computadoras y la tecnología, pero muy torpes para la vida, no escapan del fenómeno de corromper el idioma. Tienen la influencia del inglés, que predomina en las tecnologías y machacan el espanglish en muchos casos.
Los fresas son peores aún. Preocupados por la moda, las tendencias modernas en cualquier ámbito, generalmente chicos de clase media alta o clase alta, adoptan ciertas poses y expresiones que dicen siempre con la misma entonación.
Es común escucharles decir: “o sea, definitivamente, oh my God, O sea amix, valen mil y espero never change. Es hiper nice, cool”.
Si este peculiar estilo de hablar quedara en sus conversaciones privadas, sus chat o mensajes por el celular, no estarán tan mal el asunto.
El problema es que estos jueguitos con el idioma trascienden este ámbito y penetran por todas partes. Primero las personas lo usan como un juego, como una burla, pero después lo repiten una y otra vez, le van cogiendo el gustico a la onda fresa o a la nerd y ahí queda activado este estilo mediocre que asedia nuestro idioma.
Chicos, pueden ser nerd, fresa, hippie, como quieran ser ustedes, pero al menos en su vida académica esmeren su preocupación por emplear con corrección y elegancia nuestra lengua materna.
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