Arlen Cerda y Félix Rivera
Entre estos, cientos eran personas que pagaban alguna promesa a la Sangre de Cristo, por algún favor o gracia recibida.
Bajo el sol del mediodía, que hacía arder el asfalto, decenas de penitentes caminaban descalzos, y la mayoría con los ojos vendados.
Otros también avanzaban de espaldas o de rodillas con algo más de dificultad que aquellos que iban descalzos, pero sin detenerse, mientras algún familiar o amigo iba a su lado en caso de que necesitaran ayuda.
También participaron muchos niños que vestían de ángeles con largos vestidos blancos y delicadas alas con brillantina, o de Jesucristo, con túnicas moradas, coronas de alambre o ramas secas y cruces de madera o solo cartón pintado, para los más pequeños.
El arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, celebró la devoción y la fe de los fieles, cuya participación calculó en más de 20 mil personas.
Hace quince días me reuní con el santo padre Benedicto XVI y le platicaba sobre la gran devoción cristiana y mariana del pueblo de Nicaragua, y le conté también de este Vía Crucis en el que siempre participan más de 20 mil personas. Él me respondió que tenemos que hacer bien nuestra labor de pastores para que cada año los devotos sean más. ¡Qué contento estará ahora Su Santidad cuando le cuente que este año fueron más de 20 mil personas!, aseguró monseñor Brenes.
El Vía Crucis inició a las 8:00 de la mañana y concluyó cerca de la 1:00 de la tarde. Sin embargo, desde las 7:00 de la mañana cientos de personas comenzaron a llegar al punto de salida y se quedaron después de su final, en el atrio de la Catedral.
En el Vía Crucis también participó la Hermandad de la Sangre de Cristo, que cuidó de esa imagen del Cristo Negro venerada por los managuas, junto a la imagen de la Virgen María en su advocación Dolorosa, que, como la madre que presenció la muerte de su hijo en la cruz, lleva una espada atravesada en su pecho.
En el recorrido, de más de cinco kilómetros de distancia, se rezaron catorce estaciones y también el Santo Rosario.
[/doap_box]
MANAGUA Y JINOTEGA
Las peticiones para que las próximas elecciones nacionales, previstas para el 6 de noviembre, sean limpias y transparentes, para que la campaña electoral se realice con respeto y tolerancia, para que el proceso en general sea pacífico y para que cada uno de los ciudadanos tome el día de la votación la mejor decisión por el futuro de Nicaragua abundaron durante las celebraciones católicas que esta Semana Santa se realizaron en todo el país, incluido el multitudinario Vía Crucis Penitencial, que el Viernes Santo recorrió más de cinco kilómetros durante casi cinco horas en la capital.
Durante cada una de las catorce estaciones del Vía Crucis Penitencial, que el Viernes Santo se realizó desde el colegio Teresiano, en el kilómetro 5 de la Carretera a Masaya, hasta el atrio de la Catedral Metropolitana Inmaculada Concepción de María, el padre Henry Moreno, vicario de la parroquia Santiago Apóstol, de Jinotepe, Carazo, insistió en que todos debemos orar “de ahora en adelante” por la paz en un año que calificó como “determinante para el futuro de los próximos cinco años de Nicaragua”. Y sus peticiones fueron respaldas por la alta jerarquía de la Iglesia católica nicaragüense, que encabezó la procesión religiosa.
En menos de siete meses 3.3 millones de nicaragüenses deberán elegir a los próximos presidente y vicepresidente de la República, más 92 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 diputados ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen).
ABUNDARON PETICIONES
El padre Moreno, que estuvo a cargo de las animaciones y las reflexiones de cada estación del Vía Crucis, exhortó a orar por la paz, la tolerancia, el respeto a la vida desde el vientre materno y el cese a los conflictos y las discriminaciones de todo tipo. Pero también animó a “orar por las votaciones que definirán los próximos cinco años de la historia de Nicaragua”.
“No repitamos el pasado (de la guerra)”; “Busquemos la senda de la paz”; “Cualquier decisión repercutirá en el futuro del país”; “Elijamos lo que más convenga a Nicaragua” y “Oremos por el respeto a la ley y la Constitución de parte de los gobernantes y gobernados” fueron parte de las peticiones del sacerdote que los devotos, calculados en más de veinte mil, respondían con un “Te lo rogamos, Señor” y seguían con Padre Nuestro, credos, glorias y Ave Marías.
Las peticiones por un proceso electoral pacífico, una elección sabia, el cese a la manipulación de la justicia, al odio y la sangre también fueron seguidas por el arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, y el obispo auxiliar, Silvio Báez Ortega, quienes junto al nuncio apostólico Henrik Jósef Nowacki encabezaron la procesión que recuerda la Pasión de Cristo.
Moreno subrayó que “este es un año determinante y decisivo para el país y para la vigencia de la democracia. No permitamos que nos reduzcan a la violencia, a una ideología o un partido político… recordemos que las Sagradas Escrituras dicen: ‘Maldito el hombre que cree en el hombre’. Todos debemos creer en Cristo, nuestro único Salvador”, dijo.
BRENES RUEGA POR UNA CAMPAÑA SIN VIOLENCIA
Monseñor Brenes se sumó a las peticiones rogando que la próxima campaña “sea de altura”, es decir, “que se evite a toda costa la confrontación y la violencia”.
El arzobispo opinó que la campaña electoral “es solo eso, una campaña política de cuatro o cinco meses intensos quizá” y lamentó que “es muy triste que la confrontación deje enemistad o divida a la población y hasta entre la misma familia”.
“Esto ya lo hemos experimentado en otros años, cuando unas personas se toman muy a pecho una campaña y se pelean con otros, aunque sea entre padres e hijos, o hermanos. Por eso yo, como pastor de esta Arquidiócesis y bien podría atreverme a decir que como presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, todos los obispos estamos preocupados porque el producto que queda después de las campañas electorales es una división y se generan tensiones lamentables”, enfatizó Brenes.
Sin embargo, en el actual proceso electoral ya se marcó un precedente de violencia, cuando hace tres semanas, en ese mismo trayecto que recorrió el Vía Crucis, la Policía permitió que coincidieran dos manifestaciones adversas: una marcha cívica convocada por los organismos de la sociedad civil que querían protestar contra la reelección inconstitucional del presidente Daniel Ortega, y otra que fue una caminata organizada por el partido de Gobierno, para contrarrestar a la opositora.
A propósito, Brenes aseguró que “siempre se puede llegar a un acuerdo cuando se presentan estas coincidencias, para evitar las tensiones, los enfrentamientos y hasta la violencia que a nadie beneficia”.
TAMBIÉN EN JINOTEGA
Durante los oficios religiosos y las procesiones que se realizaron en Jinotega, los representantes de la Iglesia católica y devotos también oraron por “la paz en Nicaragua” y “elecciones limpias y transparentes”.
El obispo de Jinotega, Carlos Enrique Herrera, y el párroco de Catedral, Norwin García, divulgaron una oración por Nicaragua, en la que se ruega a Dios que escuche las oraciones que se dirigen por el país, “a fin de que en este año de elecciones ilumine la mente de cada ciudadano, para que con su ayuda pueda elegir a aquellos más idóneos en el servicio de gobernar”.
“Da prudencia a los gobernantes, honestidad y transparencia, (que) promuevan la justicia. Que se respete a cada persona y que se ayude a los más pobres y necesitados”, rogaron.

Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,3 A