El que las calles de la capital lucieran casi vacías la semana pasada y que durante el Viernes Santo la única concentración masiva fuera la del Vía Crucis Penitencial de la Catedral Metropolitana, no evitó que la sede central del Consejo Supremo Electoral (CSE), cerca de Metrocentro, prácticamente se blindara con más de tres docenas de policías y varias vallas metálicas. El cerco también cubría el andén que conduce a la bahía en la que se estacionan las rutas urbanas, obligando a que los peatones caminaran sobre la calle. Desde hace más de un mes, en pleno proceso electoral, así se “protege” el CSE de los ciudadanos que llegan para solicitar sus cédulas de identidad.
LA PRENSA/ C. MALESPÍN