Cientos de nicaragüenses aprovecharon el largo asueto de Semana Santa para bañarse en las refrescantes aguas de los diversos balnearios del país.
Y aunque en esta ocasión la gente no se volcó como en años anteriores a causa de la difícil situación económica, pero los que lograron hacerlo se encontraron con unos sitios limpios y seguros.
Por ejemplo en las zonas turísticas de Carazo, las autoridades de los organismos de socorro, en La Boquita, Casares, Tupilapa, Huehuete y en la reserva silvestre La Makina, no se reportaron muertes por inmersiones ni accidentes de tránsito.
“Todo ha estado bastante calmo, incluso con menores incidencias que el año pasado”, reportó el subcomisionado Rodolfo Vásquez, jefe del puesto policial en la rotonda de acceso a La Boquita y Casares.
La Policía de Carazo desplegó un total de 82 agentes y registró una decena de delitos de hurto y agresiones por los que se detuvo a ocho personas.
El jefe del cuerpo departamental de la Cruz Roja, comandante César Antonio Mendieta, indicó que ese organismo de socorro brindó atención con 69 voluntarios a unos 21 afectados, principalmente por quemaduras y torceduras.
“En algunos casos (5), los pacientes debieron ser trasladados a los hospitales cercanos. Pero no tuvimos ninguna víctima de sumersión, porque logramos rescatar a dos con vida”, dijo Mendieta, refiriéndose a Juan Carlos Hernández (26 años) y Dery Hernández (27 años), quienes estuvieron a punto de morir ahogados en La Boquita.
Los que también participaron en la jornada preventiva de verano fueron los bomberos beneméritos de Carazo, quienes se dedicaron a alertar a la población sobre las señales de riesgo en las zonas.
“En estos días ha habido dos sismos que se han sentido en las playas de Carazo, entonces nos hemos dado a la tarea de alertar a la población cómo mantenerse segura en caso de una emergencia por tsunami”, confirmó el teniente Julio González, jefe de brigada del benemérito.
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En La Makina los visitantes tampoco faltaron.
“Al año recibimos ocho mil visitantes y en promedio, en estos días de verano, hemos recibido a 200 personas por día, porque aquí también fomentamos el cuido al medioambiente. No es solo un sitio turístico, sino que es una área de interés ecológica”, dijo Berenice Maranhao, responsable del balneario La Makina.
XILOÁ COBRÓ VÍCTIMAS
Mientras que en la laguna de Xiloá, LA PRENSA constató el pasado viernes que durante una buena parte de la mañana no hubo atención de la Cruz Roja.
De hecho un joven identificado como César Antonio Ortiz, que se bañaba en compañía de una hermana menor y dos primas, falleció por sumersión justo enfrente de una de las torres de vigilancia que la Cruz Roja colocó en el sitio.
Minutos antes de fallecer, Ortiz estuvo con las jovencitas tratando de “hacer la torre”. En uno de esos intentos, lo perdieron de vista y fue cuando comenzaron a pedir ayuda, pero ninguno de los bañistas se arriesgó a rescatarlo.
Los únicos que se atrevieron fueron unos agentes de la Policía Nacional que pasaban por la torre en ese justo momento.
Pese al esfuerzo y los rezos de los curiosos, los agentes no pudieron revivirlo con todo y que en esa labor también colaboró personal médico del Ministerio de Salud (Minsa) que estaba en el lugar orientando a la población a prevenir el dengue y el AH1N1.
A las 10:20 de la mañana, una hora después de fallecido el joven, finalmente aparecieron los socorristas.
TRAPICHE Y TRAPICHITO LIMPIOS
En El Trapiche y El Trapichito, pese a que se notó una gran afluencia de veraneantes, la Cruz Roja y la PN tampoco reportaron casos relevantes.
Lo que sí llamó la atención es que los sitios lucían limpios y seguros.
Y no es para menos, por todos lados habían policías y socorristas apostados en puntos estratégicos. También se observó que algunas personas vistiendo camisetas con las siglas del partido gobernante, se encargaron de mantener limpio el sitio, así como los baños y vestidores públicos.
POCA AFLUENCIA
Mientras que en Pochomil, los comerciantes se preparaban para la llegada de los veraneantes. Y pese a que estábamos en los días grandes de la Semana Santa, contrario a otros años, las playas se encontraban menos concurridas por veraneantes, esta señal preocupó a los comerciantes del lugar.
“Esto está palmado”, dijo Cristian Duarte, quien iba y venía entre las mesas de un rancho dispuesto cerca del mar. “Otros años agrega para esta fecha no hay un lugar donde se acomode la gente, esperamos que esto se componga para no tener perdidas”, asegura.
Masachapa es otro balneario muy visitado, pero al igual que Pochomil tenía poca afluencia de veraneantes.
Otros veraneantes se decidieron por represas como la de los Mejía, la cual tenía una buena cantidad de familias. “Nos sale más barato que ir al mar y hay menos gente”, señaló Álvaro Martínez.
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