Por Cassandra Vinograd y Gregory Katz
LONDRES/AP
La policía británica rechazó la solicitud de un pequeño grupo de islamistas para realizar una protesta el día de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton, informó este martes Scotland Yard.
La vicecomisionada de Scotland Yard, la policía metropolitana de Londres, Lynne Owens dijo que la organización Musulmanes Contra las Cruzadas no obtuvo autorización para realizar una protesta fuera de la Abadía de Westminster el día de la boda y que se planeaba realizar otras negociaciones para analizar las posibilidades de que el grupo se manifieste en la misma fecha, pero no en esa ubicación.
La policía dijo que también negociaba con la Liga de Defensa Inglesa, una organización de extrema derecha, que ha dicho que planea una contraprotesta si la manifestación de los musulmanes es aprobada.
«Estamos en una negociación con dos grupos de manifestantes que han expresado su deseo de protestar precisamente el día de la boda», dijo Owens.
«Debemos decir que estamos conscientes de que esta es sencillamente una operación de seguridad y que podría no ser compatible con los deseos de los manifestantes. Tomaremos una decisión a la brevedad»
El sitio de internet de Musulmanes Contra las Cruzadas tiene un letrero que dice: «Musulmanes boicotearán boda real», junto a un reloj con una cuenta regresiva para la fecha de la celebración de quienes han calificado como «enemigos de Alá y su mensajero».
La Liga de Defensa Inglesa afirma que no es un grupo racista pero sí que está dispuesta a detener el avance del islamismo radical. En otras manifestaciones sus integrantes se han enfrentado a la policía mientras interpretan consignas contra los musulmanes y realizaban saludos nazis.
También el martes la policía reveló algunos detalles sobre su gran operación de seguridad para la boda. Informó que habrá 5.000 oficiales uniformados y encubiertos.
A la boda asistirá un gran grupo de integrantes de la realeza, políticos y otras celebridades, incluyendo la reina Isabel II y cerca de 50 jefes de estado. Su presencia representa un gran reto de seguridad, especialmente porque la realeza desfilará en una caravana por una ruta que fue divulgada meses antes del matrimonio.
La policía espera la concentración de grandes multitudes en la ruta que va de la Abadía de Westminster al Palacio de Buckingham, donde los recién casados aparecerán en el balcón para el tradicional primer beso tras la boda.
Las autoridades están preparadas para enfrentar posibles amenazas de criminales, terroristas, anarquistas y disidentes irlandeses. El nivel de alerta terrorista en el país está en «grave», el segundo más elevado en la escala de cinco puntos.
Owens dijo que el panorama de seguridad cambia «todos los días».
Además de la protección regular de la policía, más de 80 invitados especiales necesitarán escoltas personales.
«Nuestra táctica más útil ese día será el estar atentos y actuar de forma rápida, recia y decisiva», señaló Owens.
La funcionaria indicó que a 60 personas acusadas de cometer delitos contra el orden público se les prohibió entrar en la zona de Westminster, en el centro de Londres, el día de la boda, como parte de las restricciones incluidas en sus fianzas.
Owens indicó que la policía no planea implementar sus poderes de detención e inspección contemplados en las leyes antiterroristas, pues no han recibido información que les haga pensar que serán necesarios.
«Decidiremos los poderes que usaremos en base a la información de inteligencia que vayamos recibiendo», dijo.
Se prevé que la vigilancia cueste millones y los funcionarios recibirán además una compensación por trabajar en un día feriado.
Como parte de los preparativos, equipos especiales de seguridad están revisando las vías públicas a lo largo de la ruta de la caravana real, cerca del Palacio de Buckingham y la Abadía de Westminster, en busca de explosivos que pudiesen haber sido escondidos en alcantarillas, semáforos, faroles y otros posibles escondites.
Scotland Yard también planea identificar a un pequeño grupo de individuos que se piensa están en extremo obsesionados con la familia real y vigilarlos para asegurarse de que no causarán problemas el día de la boda.
La policía ha dicho que esos sujetos pueden representar un peligro mayor que el de terroristas internacionales, pero confían en su capacidad para manejar a las multitudes que se congregarán en Londres.
En total se desplazarán menos policías para el matrimonio de Guillermo y Middleton que para el del príncipe Carlos y Diana Spencer porque la ruta que ellos recorrieron en 1981 fue más larga.