[imported_image_64540]
Fotos de La Prensa/ Oscar Navarrete
Diez cuadras debe recorrer en la zona sur del barrio indígena de Sutiaba para admirar las estampas religiosas, que con ingenio elaboran las familias católicas para honrar el trayecto del Santo Entierro. La procesión sale de la iglesia San Juan Bautista, en la ciudad de León.
Aunque les llaman alfombras, le aconsejamos que no se le ocurra poner un pie sobre alguna de ellas, pues son elaboradas de aserrín, el cual debe ser mojado con colorantes y detenido con algunas tablas para evitar que el viento las destruya.
Los ancianos de la comunidad indígena aseguran que la tradición de construir alfombras alusivas pudo haber sido traída con el catolicismo por los españoles, sin embargo otros aseguran que sus inicios datan del período preindependentista gracias a la incidencia de Guatemala y sus pobladores cuando esta ciudad ostentaba el título de Capitanía General de Centroamérica.
La elaboración de las alfombras en León inicia después de mediodía, así que puede llegar temprano y apreciar su construcción de principio a fin.
Un fin de semana antes de cada Domingo de Ramos cientos de feligreses asisten a la iglesia de Magdalena, ubicada en el barrio Monimbó de Masaya.
El evento no tendría mayor trascendencia si no fuese porque aquí, los protagonistas no son los feligreses, sino sus mascotas, que disfrazadas y con correas al cuello llegan para dar gracias por los favores recibidos a San Lázaro, al que todos llaman el Santo de los perros.
El santoral católico registra a tres San Lázaro: San Lázaro obispo; San Lázaro monje, pintor de iconos, que sufrió tortura a causa de los iconoclastas y San Lázaro mártir.
El San Lázaro que celebran en Monimbó se fundamenta en la parábola evangélica del “rico avariento”, que vino a constituirse en el paradigma del pobre, enfermo y desvalido cuyas llagas eran lamidas por los perros.
San Lázaro de los perros es un caso insólito, aunque no único de la fusión de un Lázaro sano y santo con otro Lázaro leproso y ficticio, pero que se basa en el evangelio de Jesús.
La temperatura alcanza los 36 grados. Por algo Chinandega es considerada la ciudad más caliente del país.
Son las dos de la tarde y los devotos católicos han regresado del Vía Crucis y buscan la sombra de los árboles, en los patios de sus casas, para exorcizar el calor. Es entonces cuando se escucha el galope de un caballo por las silenciosas calles de la ciudad. El Centurión anda suelto.
Aunque la ciudad no es la misma de 1922, cuando se registra la salida del primer centurión en la iglesia de Guadalupe, y ya no hay temor de ser encontrados por los verdugo de Cristo, el Centurión es un personaje esperado. Anda vestido con una falda plisada, sandalias de correas altas, casco, pechera y una filosa espada tal como son descritos por los libros de historia, estos personajes romanos.
La historia registra que Poncio Pilatos después de aceptar la condena que hace el pueblo para Cristo, manda a su primer centurión de nombre Quinto Cornelio a cumplir la sentencia. Este es el encargado de guiar desde su caballo a quienes lo maltratan, latigan, halan con cuerdas y demás acciones que sufrió durante el martirio que concluye en la crucifixión.
El centurión y su escuadra pueden ser vistos en la Judea que organiza la parroquia guadalupana, durante la procesión de la aprehensión de Cristo, halando la imagen con cuerdas, pero es el viernes durante y después de la Vía Sacra cuando su protagonismo junto a la imagen es evidente pues Quinto Cornelio después de la muerte de Cristo sale a las calles montado en su caballo a buscar a los cristianos.
El primer chinandegano que personificó a Quinto Cornelio fue Juan Cruz, quien falleció en 1957. Seis años después llegaría su relevo, el señor José Antonio Bustamante Vásquez.
Bustamante Vásquez fue durante 46 años consecutivos quien personificó a este romano, en pago de una promesa a Cristo crucificado por haberlo sanado de múltiples dolencias, las cuales incluso no le permitían hablar.
Este año aún no se sabe quién asumirá este papel pues Bustamante Vásquez falleció el pasado 10 de diciembre.
Uno de sus seguidores, Jesús Ramón Rivera Matamoros, dijo que el reto es continuar la tradición y este Jueves Santo 2011 el cuadro de la Judea le rendirá homenaje ante su tumba, no solo en honor a su labor sino como un digno ejemplo de fe.
Vía Crucis acuático en Granada
La necesidad de acercar la pasión de Cristo y la redención obtenida gracias a su crucifixión a los habitantes de las isletas de Granada, fue la razón de esta tradición única en el mundo.
Un conjunto de trescientos sesenta islotes varados en el Lago Cocibolca, tras la explosión del volcán Mombacho hace casi un millón y medio de años, son el hogar de cientos de familias que cada año preparan pequeños altares para recibir la imagen del Vía Crucis.
Dicha imagen viaja de isleta en isleta, a bordo de una lancha seguida en una peculiar procesión de botes.
El evento ha cobrado relevancia como atractivo turístico de forma que se realizan tres Vía Crucis acuáticos cada año a partir del Jueves Santo cuando sale el primero y dos más el Viernes Santo, uno por la mañana y otro por la tarde de la Casa Amarilla en el malecón de Granada.
Los Judíos de Masatepe
Un hombre encapuchado y vestido de negro corre por las calles. Su paso es desesperado.
No es para menos porque lo siguen por lo menos 60 hombres, vestidos con trajes similares a los que usaban los soldados romanos, que en sus manos cargan cadenas para atarlo.
El hombre encapuchado personifica a Judas y quienes lo siguen buscan como hacerle pagar su traición, se hacen llamar los judíos.
Pero no solo hay un Judas y un solo grupo de judíos, la tranquilidad del pueblo se interrumpe el Jueves y Viernes Santo cuando alrededor de 300 hombres, mujeres y niños dan persecución a Judas.
Este jueves el hombre encapuchado ha sido capturado y para hacerlo le engarzan los garfios que llevan las cadenas en un cordón que lleva atado en la cintura y lo comienzan a halar, casi lo levantan en peso, el instinto de protección se sobrepone y el hombre trata de huir pero sus verdugos lo llevan al atrio de la iglesia donde lo cuelgan junto a otros Judas, que como él comenzaron a huir a las siete de la mañana.
Pasada la captura de los Judas el Jueves Santo y después de colgarlos, la actividad de los judíos concluye. Será hasta la mañana del Viernes Santo cuando retomen su labor, pero este día tiene una variante porque no solo serán capturados los Judas sino los promesantes que personifican a Jesús durante el Vía Crucis, ellos de igual forma serán atados, halados y si se oponen, arrastrados.
El señor Ricardo Amador Calero fue durante 37 años miembro y director de un grupo de judíos. Este año está dedicado a la creación de una Judea, pero señala que los Judas son parte del grupo de judíos, mientras que los promesantes que van vestidos de Cristo no.
“Con los Jesús se habla de antemano, no todos participan y su aprehensión es menos violenta, se cargan un rato y después son devueltos a la procesión”, asegura Amador Calero.
Los promesantes que personifican a Jesús caminan adelante de la procesión del Vía Crucis hasta allí llegan los judíos para llevárselos.
“Antes era más violento, recuerdo que la gente terminaba verdaderamente golpeada, con moretones, heridas, ahora es menos violento y por eso participan jóvenes, mujeres y niños”, asegura Oralia Velásquez Gutiérrez, promotora de Cultura de Masatepe.
Una investigación realizada por Clara Blanco titulada Los Judíos de Masatepe, afirma que esta tradición inició en 1955, antes de ese año se ponía en escena un cuadro tomada de El Mártir del Gólgota, pero los masatepinos decidieron aplicarle su ingenio y así nacieron los judíos y sus encadenados.
Ver en la versión impresa las paginas: 14 ,18 ,16