En octubre próximo la Asociación Pro-Niños quemados de Nicaragua (Aproquen) comenzará a capacitar en elaboración de prendas “compresivas” al personal médico y hospitalario de varias asociaciones de la región que cuidan a niños con quemaduras.
Las capacitaciones podrán efectuarse gracias a la donación que hizo el Gobierno de China Taiwán a Aproquen a través de su embajador en el país, Chin-Mu Wu.
El fondo, cuyo monto no fue dado a conocer, permitirá que especialistas de Taiwán puedan viajar desde su país de origen hasta el nuestro para que capaciten a los médicos de la región, quienes aprenderán cómo deben elaborarse las prendas compresivas. Las personas seleccionadas para participar en estas capacitaciones no pagarán ni un centavo.
VITALES
La ropa y prendas compresivas son de vital importancia en el proceso de rehabilitación de los niños quemados, ya que evita que sus cicatrices se deformen e imposibiliten a los niños de realizar ciertas actividades.
“El material con que se hacen es de una tela a base de algodón, es elástica con cierta compresión sobre las cicatrices. Esto evita la aparición de queloides”, explicó la doctora Ivette Icaza, administradora de la unidad de quemados de Aproquen.
Agregó que en dependencia de la parte del cuerpo en que estén las cicatrices, estas prendas compresivas impiden al niño quemado hacer ciertas cosas. “Si las manos se le quemaron, no puede utilizarlas”, ejemplificó Icaza.
Para la doctora, las capacitaciones harán la gran diferencia en las asociaciones homólogas de Aproquen, ya que con los niños quemados no bastan ni las hospitalizaciones ni las operaciones.
“No basta con eso, en Estados Unidos una prenda como la que usa nuestra presidenta (Vivian Pellas) cuesta alrededor de 100 dólares más impuestos y envío. Y eso no es todo, la costurera ni siquiera conoce al paciente. Mientras que aquí se le toman las medidas como si fuera su sastre. Un paciente ocupa una prenda durante 23 horas al día, si tiene dos quemaduras deben ser dos, que al final del día debe cambiarse y se convierten ya cuatro en total. Cada cuatro meses debe cambiarla. Por eso decimos que sale caro”, afirmó Icaza.
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