Dos días seguidos de temblores pusieron nerviosos a los habitantes del Pacífico de Nicaragua, que no olvidan terremotos como el de Managua de 1972, el de Masaya de 2000 y el tsunami de Masachapa en 1992.
La sacudida de este jueves fue de magnitud 5.8 Richter, duró más de diez segundos y se dio apenas 28 horas después de la anterior.
Un día antes, los habitantes de Managua se asustaron con el sismo de 2.8 Richter, una magnitud baja, pero con un epicentro suficientemente cerca como para provocar temor en la población.
El temblor de ayer tuvo su origen en la zona de subducción, donde chocan las placas tectónicas Coco y Caribe, a 115 kilómetros de El Astillero, en el océano Pacífico de Nicaragua. El del miércoles se dio en la misma falla que produjo el terremoto de 1972, a pocos kilómetros de Managua.
El presidente Daniel Ortega Saavedra emitió una alerta de tsunami que duró 70 minutos, pero los científicos aclararon que era poco probable que se produjera un fenómeno de este tipo con una magnitud como esa.
Normalmente las alertas de tsunami se emiten cuando ocurren terremotos de magnitud igual o mayor a los 7.0 Richter.
El general Mario Perezcassar, jefe de la Defensa Civil, informó que la alerta de tsunami fue decretada por el presidente para tener plena seguridad de que no hubiera nada que lamentar.
Sobre la posibilidad real de que se produjera un tsunami, como producto del sismo de ayer, el director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Alejandro Rodríguez, comentó que “dada la magnitud, no hay muchas posibilidades… no creímos la necesidad de sugerir a la Defensa Civil o al Sinapred alguna evacuación”.
En este sentido, la alerta emitida por Ortega fue más de tipo institucional, equivalente a un estado de Alerta Verde.
Esto significa que la Defensa Civil y el resto de Instituciones miembros del Sinapred (Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres) debían estar preparados para avisar a la gente como si se tratara de un fenómeno progresivo.
Y así fue. Perezcassar afirmó que se instruyó la alerta, pero sin afectar a la población, es decir, no expresar a la gente que evacuara.
Los Comandos Militares Regionales II y IV, así como la Fuerza Aérea y la Fuerza Naval, del Ejército de Nicaragua, fueron activados, en caso de que se necesitara una evacuación masiva.
La Defensa Civil se contactó con las alcaldías de Chinandega, León, Corinto, Nagarote, San Rafael, Diriamba, Jinotepe, Rivas y San Juan del Sur para coordinarse para asistir a las 27 poblaciones del litoral Pacífico de Nicaragua.
El secretario ejecutivo del Sinapred, Rafael Ramírez, recordó que Nicaragua tiene a su favor un buen Sistema de Alerta Temprana ante tsunamis, que además ya ha sido probado en situaciones reales.
Perezcassar elogió la actitud de la gente en alertas reales, como la del tsunami de Chile el año pasado y la de Japón hace algunas semanas.
PRECAUCIONES NORMALES
Tanto Perezcassar como Rodríguez coincidieron en que esto no es motivo de alarma para la gente que va a disfrutar del mar, especialmente en los días feriados de la Semana Santa.
Dichas precauciones consisten en no dudar en salir de las costas si ocurre un temblor fuerte.
Uno debe buscar un lugar seguro, de al menos 30 metros de altura sobre el nivel del mar, si observa que el temblor provoca la caída de algunos objetos y rompe las paredes, en especial si el mar retrocede más de lo normal repentinamente.
Rodríguez dijo que esta actitud es crucial para salvar la vida, ya que si un tsunami se origina en la misma zona que ocurrió el temblor de ayer, las autoridades no tendrían tiempo para evacuar.
Perezcassar confirmó que el tiempo real para efectuar evacuaciones por parte de las autoridades es de 20 minutos.
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