Un pescado con mucha carne y sin espinas es lo que cualquiera quisiera comer cuando el platillo viene del mar. Lo que no todos saben es que el bocado podría no ser del pescado que uno piensa, sino de una mantarraya.
Esto es lo que ha estado ocurriendo desde hace unos 15 años, aseguró el biólogo pesquero Alejandro Cotto.
- La pesca de mantarrayas se realiza porque se pegan en las redes de los pescadores, pero también porque estos encuentran un mercado nacional e internacional.
Pero también tiene sus “fans” fuera del país, especialmente los que se dedican a exportar el producto hacia países asiáticos.
En esos lugares esta carne está compitiendo con la aleta de tiburón.
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Los pescadores y vendedores están haciendo pasar la carne de mantarraya como si fuera de mero u otra especie, ya que no es una costumbre nicaragüense comer mantarrayas.
Cotto dijo que la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) tenía clasificadas a las mantarrayas como una especie en riesgo menor, pero desde hace cinco años la considera “casi amenazada”.
El especialista mencionó que esta clasificación se basa en evidencias como el exceso de pesca de mantarrayas en África y el descenso de pesca en México, Filipinas e India.
El exceso se refiere a la sobrexplotación, y el descenso a la probable disminución de ejemplares como consecuencia de la pesca excesiva.
El punto de vista del experto fue coincidente con el de la UICN.
“En lo particular yo no aseguraría que (la mantarraya) en el Pacífico Centro Occidental esté en grave riesgo”, expresó, aunque también consideró que “para algunos grupos de biólogos y ecólogos tiene más valor una manta nadando libremente en el mar que su carne en un tramo del mercado”.
Recordó que en Nicaragua no existen estudios que ofrezcan una base real para regular la pesca de mantarrayas.
Esta actividad en Nicaragua no es tan nueva y probablemente todavía no sea tan peligrosa para la especie, sin embargo, cada año va creciendo, dijo Cotto, quien hizo una valoración de lo que está ocurriendo con estos peces.
Datos oficiales suministrados por Cotto indican que en el año 2000 se registraron 2,500 libras de mantarraya pescadas, cifra que se elevó a 77,600 en 2009.
Para el experto, estas cantidades no son significativas en comparación con los desembarques de otras especies, menos aún entre los meses de enero a mayo cuando nadan en grupos numerosos y quedan atrapadas en la redes de los pescadores.
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