El misionero italiano Alberto Boschi obtuvo la cédula nicaragüense, siete meses antes que venciera la visa de turista, con la que permanecía en el país tras la cancelación de su nacionalidad nicaragüense por parte del Gobierno en junio del año pasado.
Con la cédula en mano, que lo acredita como ciudadano nicaragüense (emitida en fecha del 28 de marzo del 2011 y vigente hasta el 2021), el italiano asegura que ha sido como un golpe de suerte, pues hasta hace unos días su estatus migratorio era incierto aunque no sabe si se trata de un “error técnico” del cuestionado Consejo Supremo Electoral (CSE).
“Yo me di cuenta a través de la página web del Consejo Supremo Electoral que no me habían borrado del padrón electoral, entonces fui a hacer el trámite, no a la sede central pero sí a una delegación que está por las inmediaciones de Plaza Inter. Me parecía algo increíble pero no perdía nada en el intento”, refirió Boschi.
- El Gobierno canceló la nacionalidad al misionero italiano tras su participación en marchas organizadas por la oposición en agosto del 2008.
Según Boschi la persecución política a la que ha sido sometido por parte del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional es por militar en un partido de la oposición.
[/doap_box]
Según el misionero italiano fue el viernes 25 de marzo que llegó como cualquier otro ciudadano a tramitar su documento de identidad, pagó los 300 córdobas que estableció el CSE y después que la persona que lo atendió verificó su nombre en el padrón electoral le dijo que llegara el lunes siguiente a retirarlo.
SIN NACIONALIDAD
Boschi en junio del año pasado fue detenido sorpresivamente, cuando volvía al país procedente de Italia, por efectivos policiales en el aeropuerto Augusto C. Sandino.
Esa vez le notificaron el retiro de su nacionalidad. Posteriormente emprendió un proceso fallido en diferentes instancias para recuperar la ciudadanía.
Sobre la obtención de su cédula, Boschi tiene dos interpretaciones: “Una es que me han dejado abierta esta posibilidad para evitar más problemas y dejar la persecución injusta que me ha hecho el Gobierno. La otra es que puede ser un error. En mi país de origen se dice que el diablo hace las ollas pero no hace las tapas. La obra del diablo siempre es incompleta, imperfecta, me hace pensar que este Gobierno no sirve ni para reprimir porque es una contradicción que siga inscrito en el padrón electoral”, señaló Alberto Boschi.
Días después que le fuera cancelada su nacionalidad en junio del año pasado, Alberto Boschi introdujo un recurso de apelación ante el Ministerio de Gobernación, el cual posteriormente fue rechazado por el presidente Daniel Ortega, por lo que el italiano recurrió a la Corte Suprema de Justicia como última instancia, pero ésta, hasta ahora, no emitió ninguna resolución.
“Es increíble que para emitir una sentencia de la interpretación del arto. 147 la Corte Suprema de Justicia lo haya hecho en menos de dos días. En mi caso ya han pasado más de seis meses y no hay intención alguna de dar algún fallo y seguro estará engavetado”, señaló el misionero.
El misionero Alberto Boschi obtuvo su nacionalidad nicaragüense en el año 2005, luego de residir por más de una década en el país, donde ha realizado diversos proyectos sociales, entre ellos la fundación de la escuela Don Lorenzo Milaní, en la que son beneficiados más de 500 niños de escasos recursos económicos de diferentes zonas del municipio de Ciudad Sandino.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A