NUEVO LAREDO, MÉXICO/ AFP
- Los grupos armados vinculados al narcotráfico en el noreste de México han convertido en los últimos meses a la localidad de San Fernando, estado de Tamaulipas, en un cementerio clandestino, como lo demuestra el hallazgo esta semana de 72 cadáveres.
Según un expediente de la Procuraduría (fiscalía) mexicana, el cártel del Golfo, encabezado por el capo Osiel Cárdenas, controló por años el tráfico de la cocaína en la zona apoyado en Los Zetas, creado por militares desertores reclutados por el narcotráfico.
Pero desde la extradición de Cárdenas a Estados Unidos y su condena el año pasado a 25 años de cárcel, el cártel del Golfo enfrenta la insurgencia de Los Zetas que desafían a sus antiguos jefes.
La disputa ha ensangrentado todo el noreste de México y provocado más de 1,600 muertos en menos de un año. El temor se ha apoderado de los habitantes de los pequeños poblados de Tamaulipas.
En los ciber (cafés) hay orejas y ojos (soplones), en los teléfonos públicos hay vigilantes, señala un mensaje colocado desde San Fernando en una página web creada por nativos de esta población emigrados a Estados Unidos para permitirle a sus coterráneos expresarse.
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La cifra de cadáveres descubiertos la última semana en el poblado de San Fernando, en Tamaulipas (noreste de México), llegó a 72 tras descubrirse dos nuevas fosas en el marco de un operativo para buscar a pasajeros de al menos dos autobuses secuestrados a fin de marzo.
Las nuevas fosas fueron encontradas la noche del jueves tras un enfrentamiento entre militares y hombres armados, declaró telefónicamente Morelos Jaime Canseco, secretario de Gobierno del estado de Tamaulipas, fronterizo con Estados Unidos. “En una fosa (se encontraron) nueve cuerpos y en la otra, cuatro”, especificó.
Todas están ubicadas en el mismo poblado de San Fernando, donde en agosto fueron masacrados 72 migrantes de Centroamérica y Suramérica por el grupo narcotraficante Los Zetas. Esta vez, no se han hallado —por ahora— extranjeros, según Canseco.
La investigación sobre el secuestro de autobuses se inició con la denuncia el 25 de marzo de dos personas que relataron que decenas de pasajeros de dos unidades de una línea intermunicipal habían sido bajados por hombres armados a su paso por San Fernando rumbo a ciudades fronterizas con Texas.
El funcionario dijo que los pasajeros fueron escogidos por los hombres armados
Las fosas clandestinas se han multiplicado en el marco de la ola de violencia desatada después que el Gobierno inició en diciembre de 2006 una ofensiva militarizada contra los cárteles y que hasta diciembre contabilizaba más de 34,200 muertos.
En la operación, que se ordenó en Tamaulipas tras el secuestro de los autobuses, unidades del Ejército rescataron cinco secuestrados que suministraron información y son celosamente protegidos por las autoridades, señaló Canseco.
También en distintos episodios del operativo han sido detenidas 14 personas, según refirió el portavoz del Gobierno federal en asuntos de seguridad, Alejandro Poiré.
Ninguna autoridad se ha atrevido a especificar si Los Zetas están relacionados con el secuestro de los autobuses, aunque este grupo tiene en la zona campamentos de entrenamiento en ranchos aislados, y sus caravanas de camionetas con hombres armados son reportadas por habitantes de la región.
Tamaulipas se ha convertido en tierra de nadie desde principios de 2010, cuando el cártel del Golfo se peleó con sus antiguos subordinados Los Zetas, una agrupación de exmilitares desertores, señaló Guadalupe Cabrera, académica de estudios de gobierno de la Universidad de Texas en Brownsville.
Pese a la disputa, el cártel de Golfo sigue manejando la mayor parte de tráfico de cocaína, mientras que Los Zetas —agrega la académica— empezaron a incursionar además en otros delitos como secuestro, extorsión a comerciantes y robo de combustible.
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