Esta semana estuve reunido con la Ministra de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Panamá (AMPYME), Giselle Burillo, institución que iniciará en dicho país el proceso de enseñanza de la educación financiera desarrollada por Promifin.
La Ministra fue anteriormente una exitosa empresaria, una mujer que se hizo a sí misma en la vida empresarial. Partiendo con muy pocos recursos, llegó a realizar negocios en toda Centroamérica. A continuación algunas reflexiones empresariales de dicha conversación.
Conversamos sobre la enorme necesidad de desarrollar el espíritu empresarial en la juventud de nuestros países, también sobre las restricciones de acceso, que enfrenta una persona que quiere iniciar una empresa, a conocimientos y recursos financieros.
Otra de las limitaciones es lo que ella denominó “perder el miedo a la vida“, es decir, perder el miedo a iniciar una actividad empresarial. Superar el miedo a perder, atreverse a empezar. Ir poco a poco creciendo y aprendiendo cómo funciona el negocio.
La primera lección gerencial es la importancia de la liquidez para la sobrevivencia de las empresas: “Lo más importante en una empresa es que el empresario sea plenamente consciente de su flujo de caja”, del dinero que le queda después de restar de sus ingresos, todos sus gastos.
Hay que pensar anticipadamente, de donde voy a sacar el dinero para pagar todos mis gastos, incluyendo todo lo que debo. Cuánto tengo que llegar a vender para cubrir mis costos, y cuanto las personas van a estar dispuestas a pagar por mis productos.
El control de la vida financiera de una persona se da cuando aprende a controlar su flujo de ingresos y gastos; a no gastar en lo que no necesita y no endeudarse más de lo que puede pagar.
Similar proceso se requiere para tomar el control financiero de una empresa. No hay que endeudar a la empresa en más de lo que puede pagar, ni asumir gastos que no se vayan a poder parar con su flujo de ingresos.
A la pregunta de ¿qué haría diferente si volviera empezar?, me contestó que “procuraría estudiar más temprano”, antes de empezar a hacer empresa; para poder tomar decisiones mejor informadas y así disminuir los errores.
Lo anterior también es consistente con un aprendizaje que repetimos en otros artículos anteriormente, de que antes de invertir dinero, tiene que invertir tiempo en su educación financiera y empresarial.
Aprender lo más posible de cómo funciona el negocio en el que quiere ingresar. Pregunte qué es lo más importante para los clientes del producto o servicio que quiere vender. Analice su competencia bajo esa información.
La Ministra tuvo su primera experiencia empresarial a los 10 años. Para regalarle un prendedor de plata a su mamá (por el Día de la Madre), inició un pequeño pero exitoso negocio de venta de helados en su barrio. Como ella misma dice, “mi mamá aún guarda hasta ahora ese regalo con mucho aprecio”.
El desafío empresarial es pasar de la idea y el conocimiento a la acción. Como dijo un asesor empresarial: “Identificar dónde está la oportunidad de hacer un negocio y atreverse a tomarla”. Atreverse a perder el miedo a iniciar la vida empresarial.
(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central ejecutado por Triodos Facet. [email protected]
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