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Atracón, depresión y obesidad

La obesidad se ha convertido en una auténtica epidemia en la sociedad actual. Ya hemos mencionado que los malos hábitos alimentarios, adicción y atracón conducen a la obesidad. Pero además, su relación con la depresión es demasiado peligrosa: la obesidad estaría asociada con un mayor riesgo de sufrir depresión y, a su vez, ésta se relacionaría con una mayor probabilidad de desarrollar obesidad.

Miguel Barbosa Rivas *

La obesidad se ha convertido en una auténtica epidemia en la sociedad actual. Ya hemos mencionado que los malos hábitos alimentarios, adicción y atracón conducen a la obesidad. Pero además, su relación con la depresión es demasiado peligrosa: la obesidad estaría asociada con un mayor riesgo de sufrir depresión y, a su vez, ésta se relacionaría con una mayor probabilidad de desarrollar obesidad.

El trastorno por atracón es un desorden alimentario más frecuente que la bulimia y que la anorexia y que afecta a entre un 2% y un 3% de la población, independientemente del sexo y de la edad. Su diagnóstico es más difícil que el de la bulimia porque los pacientes tienden a ocultar que se atracan por vergüenza y tampoco compensan la sobre-ingesta con conductas purgatorias: vómitos, laxantes, diuréticos. . Este desorden que consiste en comer alimentos hiper-calóricos en muy poco espacio de tiempo se asocia a la depresión y a la obesidad. Los primeros estudios científicos que asocian el trastorno por atracón a la depresión son bastante recientes, apenas tienen cinco años. Gracias a ellos hoy se sabe que más del 50% de los pacientes con un trastorno por atracón también sufren depresión. Y eso no es todo: se ha visto que este trastorno es muy frecuente en personas con obesidad, puesto que más del 40% ha protagonizado alguna vez estos episodios de sobre-ingesta de alimentos -sobre todo hiper-calóricos- de forma rápida y descontrolada.

Estas personas están tan ansiosas que, al llegar a casa, lo primero que hacen es abrir la nevera y arrasarla. Son capaces de ingerir de 5.000 a 10.000 calorías de golpe. Una parte importante de los afectados por el trastorno por atracón lo sufren durante la noche. Estas personas se levantan de noche, medio o totalmente sonámbulas, se dirigen a la nevera o a la despensa donde tienen los alimentos y se dan un atracón.

Circulo vicioso

Las personas que lo padecen entran en un círculo vicioso: estar obesas les deprime y su estado de ánimo depresivo les conduce a comer más. La mayoría se sienten avergonzadas por su comportamiento y se lo ocultan a su médico, cuando deberían confiar plenamente en él si quieren poner remedio a este desorden. Además, hoy ya existe tratamiento, este problema tiene solución.

El factor detonante del binomio trastorno por atracón-depresión es un problema psicológico de base o una baja autoestima de la persona que lo sufre. La persona tendría un concepto negativo de sí misma, de sus experiencias vitales y nulas expectativas en el futuro, es decir, nada a lo que agarrarse y ninguna esperanza en el mañana. Esta concepción de sí mismo allanaría el camino de más de uno hacia la depresión. Y a la vulnerabilidad psicológica cabría añadir que parte de las personas afectas padecen de sobrepeso condicionado genéticamente, al verse obesas se sienten tristes, empiezan a comer compulsivamente y caen en un círculo vicioso.

Estos pacientes son conscientes de sus problemas de sobrepeso y obesidad; la depresión también se les suele diagnosticar, ya que habitualmente se muestran tristes y melancólicos en la consulta del médico. Sin embargo, el mayor problema es detectar que sufren un trastorno por atracón, por ser algo que esconden. A través de unas entrevistas estructuradas y mediante un registro alimentario de lo que comen, si son sinceros consigo mismos y con el médico, es posible llegar a averiguarlo.

La clave del éxito para que las personas con trastorno por atracón recuperen el control es que confíen en su médico y que este realice una orientación cognitivo-conductual para su patología depresiva y para recuperar el control en su conducta alimentaria. Un tratamiento farmacológico, consistente en antidepresivos para controlar la depresión y que tienen la ventaja añadida de que son saciantes, así que también pueden ayudar a tratar el desorden alimentario. En tercer lugar, necesitan el apoyo bariátrico para restablecer sus pautas alimentarias y el peso adecuado. Un programa metódico y programado de ejercicios también ayudará.

Se considera que un paciente está curado cuando han transcurrido cuatro años en los que se mantiene bien con la dieta y no ha sufrido recaídas. Sin embargo, y desafortunadamente, éstas suelen ser frecuentes.

*Médico del Deporte y Reumatólogo. Consultor en Salud Holística y Bariátrica.

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