SANA/AP
Fuerzas de seguridad y hombres vestidos de civil abrieron fuego ayer en la ciudad de Taíz contra una multitud de yemeníes que exigían la renuncia del presidente Alí Abdalah Saleh, y mataron a por lo menos 12. El recrudecimiento de la represión ocurrió mientras EE. UU. realiza esfuerzos tras bambalinas para convencer a Salé de que renuncie luego de 32 años en el poder.
Mustafa al-Sabri, un portavoz de la coalición de partidos opositores, expresó que diplomáticos estadounidenses y europeos les pidieron su “visión” para una transición. La oposición respondió que Salé debe renunciar y entregar el poder a su vicepresidente. Salé ha sido un aliado clave de EE.UU., que le ha proveído millones de dólares en ayuda contra el terrorismo.
El presidente rechazó la propuesta y dijo el domingo que no habría negociaciones hasta que “cesen todas las protestas y los amotinamientos de algunas unidades del ejército”.
Los actos violentos de ayer comenzaron cuando miles de manifestantes pasaron frente a las oficinas del gobernador de Taíz, donde las tropas detuvieron la procesión y comenzaron los enfrentamientos.
Algunos manifestantes arrojaron piedras, dijeron testigos. Tropas de la Guardia Republicana y la Policía militar apostadas en los techos abrieron fuego contra la multitud y entonces los manifestantes trataron de tomar las oficinas del gobernador, dijo Bushra al-Maqtara, un activista opositor de Taíz, entre otros testigos.
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