En horas de la tarde Azahália Solís, del Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), una de las organizadoras de la marcha, manifestó que la Policía no había tenido ninguna comunicación con ellos y que mantenían su disposición de marchar en la ruta del Hilton al CSE.
El jefe policial no quiso opinar sobre qué pasará si los asistentes a esta marcha insisten en marchar sobre esa ruta. “En cada caso hacemos el análisis correspondiente, yo no puedo responder a casos hipotéticos, yo no puedo responder en base a casos hipotéticos. La Policía Nacional hace sus análisis en los momentos en que se están presentando sus acontecimientos”, respondió Rocha.
Y aunque Rocha tampoco aceptó que no permitirán a los marchistas de la sociedad civil acercarse hasta las inmediaciones del CSE, explicó que las vallas metálicas son parte de las medidas adoptadas como protección a los poderes del Estado.
“La Policía Nacional de acuerdo con la facultad que le establece la Ley protege a todos los poderes del Estado y sus instalaciones, y en base a análisis y criterios estrictamente y eminentemente policiales, tomamos las medidas pertinentes en el caso que nosotros así lo estimemos conveniente, tal es el caso en las inmediaciones de Plaza El Sol y donde se encuentran las instalaciones del Consejo Supremo Electoral”, explicó Rocha.
Mientras Juanita Jiménez, también del MAM, aclaró: “Nosotros no pretendemos agredir a nadie”, al tiempo que criticó que pese a ello la Policía permite la permanencia de un grupo de la Juventud orteguista con sus champas.
“La Policía Nacional como responsable de la seguridad de los nicaragüenses, hemos determinado zonas de seguridad que a nuestro criterio nos ayudarán a cumplir el objetivo de garantizar la seguridad de todas las personas que participen en las mismas”, insistió Rocha, quien no especificó cuáles son esas zonas de seguridad.
El jefe del Ejército, general Julio César Avilés, negó que los militares salgan hoy a las calles, y expresó que “aquí hay libertad de prensa, hay libertad de opinión, la gente se manifiesta, nosotros siempre llamamos a la prudencia, a la tolerancia (…) y esperamos que las cosas el día de mañana (hoy) se den con normalidad”.
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Por Lucidalya Baca, Elizabeth Romero y Saúl Martínez
Al no lograr que ni la presencia en las calles de sus grupos de choque, ni la ambigüedad de la dirección de la Policía Nacional persuadiera a la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD) de protestar contra su inconstitucional candidatura, el presidente Daniel Ortega saldrá a la calle para impedirlo él mismo.
Sin embargo, la UCD aseguró que intentará mantener la ruta, aunque tengan que esperar que la actividad del presidente concluya para transitar por la zona.
Ayer por la tarde la Policía solicitó a los dueños de negocios ubicados en las cercanías de la recién construida “Plaza de la Victorias”, —rebautizada por la oposición como Plaza del Fraude—, autorización para “colocar posiciones de protección y vigilancia” a partir de las 6:00 de la mañana, para “realizar un control del perímetro de seguridad” por la presencia del mandatario. La solicitud no establece por cuanto tiempo se extenderá el dispositivo de seguridad.
La Policía no emitió una versión oficial sobre el documento enviado por el jefe de Dirección de Seguridad Personal, Douglas Espinoza Vargas, a los dueños de negocios. Los teléfonos de los oficiales encargados estuvieron apagados.
Momentos antes el subdirector de la Policía, comisionado general Horacio Rocha, evitó referirse a que si permitirán o no a las organizaciones de la sociedad civil marchar hoy hasta el Consejo Supremo Electoral (CSE), como han anunciado los organizadores de esa actividad.
DESOYE A SUS “ALIADOS”
Aunque Ortega menciona entre sus logros “la gran alianza” que mantiene con la empresa privada, en lugar de escuchar el llamado que le hicieron para que pospusiera o cambiara la ruta de la actividad que su partido organizó para contrarrestar la protesta ciudadana, aparentemente decidió unirse a ella.
Los empresarios del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) y el Instituto para el Desarrollo (Inde) solicitaron al presidente Ortega actuar como el “gobernante de todos los nicaragüenses” para impedir posibles enfrentamientos entre grupos de la sociedad, que no abonan en beneficio de la imagen del país, ni propician el clima adecuado para la inversión y los negocios.
Sin embargo, el presidente hizo a un lado las buenas relaciones con sus “aliados”, al hacer lo contrario que le pidieron. Pues su presencia le garantiza a la Policía el pretexto perfecto para impedir que los protestantes salgan del sector del hotel Hilton hacia las oficinas del Consejo Supremo Electoral (CSE) ubicadas contiguo al centro comercial Metrocentro.
Además, el cambio de última hora en los planes del partido de gobierno nuevamente deja en entredicho al alto mando policial, ya que el jueves por la noche el subdirector de la Policía Nacional, comisionado general Javier Meynard, mientras trataba de justificar el cierre de la vías cercanas al CSE, durante una conferencia de prensa el jueves por la noche, aseguró que se debía a que con mucha antelación habían otorgado un “permiso” a la Juventud Sandinista para realizar un festival en el tramo comprendido entre las rotondas El Periodista y Cristo Rey, el sábado a partir de las 7:00 de la mañana.
Sin embargo, sin ninguna explicación la ruta se amplió hacia la Carretera a Masaya y “Plaza de las Victorias”, donde los grupos de choque de Ortega acampan desde el jueves por la noche.
MIEDO Y DEBILIDAD DE ORTEGA
Para la dirigente de la UCD, Violeta Granera, la falta de tolerancia y el autoritarismo que demuestra el gobernante al unirse a sus simpatizantes para evitar una protesta evidencia el “miedo y la debilidad” del gobierno de Ortega, ya que si estuviera seguro que todo el pueblo apoya su reelección inconstitucional no temería que un grupo de ciudadanos que piensa distinto lo exprese.
Granera reiteró que la protesta es pacífica y que no buscarán conflicto. Le complace que la Policía esté desde las 6:00 de la mañana en la zona, porque eso permitirá que al concluir la actividad del FSLN la Policía cumpla con su deber de abrir la ruta, que ellos cumplan su cometido que es concluir la protesta frente al CSE. Asegura que están dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario para hacerlo.
Por cierto, será la primera vez en muchos años que se verá al presidente en una actividad programada para las 7:00 de la mañana, ya que él se caracteriza por programar sus actos después de las 5:00 de la tarde, a los que llega con dos o tres horas de atraso.
Para Granera, si la Policía no le garantiza a la sociedad civil ejercer su derecho constitucional de marchar y expresarse, el único que perderá es el gobierno mismo, porque dejará al descubierto que en Nicaragua no existe la libertad de movilización porque la Policía no es capaz de garantizar la seguridad de los ciudadanos.
Granera pidió a los asistentes concentrarse en las inmediaciones del colegio Teresiano y rotonda de la Centroamérica y evitar acercarse a la zona de los semáforos del hotel Hilton separados del grupo para evitar enfrentamientos.

PRESIÓN EN LOS DEPARTAMENTOS
Además, denunció presiones del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) a transportistas de algunos departamentos para evitar que trasladen a los asistentes a la protesta.
En Chinandega hubo denuncias de trabajadores del Estado y estudiantes que ayer estaban siendo obligados a trasladarse a Managua para participar en la actividad del FSLN. Un padre de familia denunció en una emisora local que estudiantes de institutos públicos eran obligados a viajar. El jefe policial comisionado mayor Douglas Pichardo confirmó la salida de los 120 buses para la actividad de los sandinistas y cinco para la de la sociedad civil.
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