CORRESPONSAL
El puma que el miércoles causó conmoción en Estelí falleció ese mismo día producto de un infarto. Así lo dijo Edwin Alseo, veterinario del zoológico de Juigalpa, que atendió al animal.
Este león americano nativo de Nicaragua, mejor conocido como puma, falleció a las cuatro y veinte de la tarde en Las Banderas producto de un paro cardíaco debido al alto estrés al que fue sometido en dicha ciudad para poder agarrarlo.
Según el veterinario que atendió al animal, este iba estable durante todo el trayecto de Estelí a San Benito, en donde hicieron una parada para poder comprar agua e hidratarle las mucosas y la córnea.
Minutos después, cuando iban pasando por Las Banderas, el felino dejó de respirar, por lo que tuvieron que detenerse para realizarle primeros auxilios; a pesar de los grandes, esfuerzos no pudieron recuperarlo.
“Dejó de respirar repentinamente, no tuvo convulsiones ni ataques, no tuvo nada, nosotros tratamos de activarle la respiración, incluso el cuadro presentaba que se estabilizaría, ya que dilataba el tórax, pero no se hacía rítmico”, agregó el veterinario.
En Juigalpa se le realizó la autopsia, la cual arrojó que el corazón del puma había sufrido un infarto.
MUERTE TEMPRANA Y SÚBITA
Según Alseo, en la necropsia (autopsia) se constató que el puma, que pesaba alrededor de 75 kilos y que tenía aproximadamente un año, estaba completamente sano y en buenas condiciones.
“El bullicio de la gente fue un factor determinante, ya que esta clase de animales tiene demasiada adrenalina, sumado con el bullicio de la gente, provocó que el animal se mantuviera completamente inquieto y nervioso”, agregó.
CON MUCHO PESAR
Con mucho pesar reaccionaron algunos sectores de Estelí por la noticia sobre la muerte del puma que se refugió en el palo de mango del patio de una casa en esta ciudad y a la vez desmintieron las versiones del zoológico sobre el maltrato al animal.
El coordinador regional de la Red de Periodistas Ambientalistas (Redpa), William Solís, lamentó lo que pasó con este animal, pidió un diagnóstico sobre lo que ocurrió, al mismo tiempo que urgió a las autoridades una mayor capacitación y dotación de equipos para dar repuesta a este tipo de emergencias.
El puma que causó terror entre algunos transeúntes en horas de la mañana del miércoles deambulaba por las calles y de repente saltó un muro de unos dos metros y medio, para caer al patio de una casa, donde fue seguido por un perro que lo obligó a subir a un palo de mango.
“El animal movilizó a todo un sistema de Defensa, pero hasta que viniera un equipo que presumía especializado del zoológico de Juigalpa y se esperó todo ese tiempo”, indicó Solís.
El periodista ambientalista reiteró el hecho de que en Estelí los dueños de la vivienda donde estaba el puma no dejaron entrar a nadie, mientras la Policía resguardó también el local.
Si bien es cierto que la gente se conglomeró afuera, el felino hasta pudo dormir en el árbol y “no es cierto que alguien disparó balines o que le hayan echado agua, a como dicen personas del zoológico, nosotros que estuvimos allí apreciamos lo que pasó y creemos que los del zoológico están mal informando”.
Solís dijo que debe investigarse bien lo que pasó, si las dosis de anestesia fueron las adecuadas, “aunque realmente no queremos hacer declaraciones condenatorias, porque la gente de Juigalpa recorrió tantos kilómetros para dar una repuesta”. “Como experto sabemos que se puede usar entre 4 y 5 miligramos por kilo de peso vivo en estos animales, yo le di solamente 2 miligramos por kilo al puma, lo que equivale que el animal aguantaba hasta dos veces la dosis que se le fue suministrada”, dijo el experto, descartando así la posibilidad de un infarto por anestesia.
A criterio de Solís, este debe ser un tema de reflexión entre las autoridades.
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