LONDRES/AP
El príncipe Guillermo parece ser una persona a la que le ha sonreído la fortuna: nobleza real, una prometida encantadora, buena salud y fácil comunicación con sus futuros súbditos. Pero hay algo que tiene cada vez menos: cabello.
Los observadores y curiosos que no han seguido los avatares del futuro monarca británico antes de su noviazgo con Kate Middleton han quedado sorprendidos por la prematura calvicie de este joven de 28 años. Guillermo tiene un empaque regio al que ayuda su estatura, pero su calvicie ha emprendido un galope tendido que en pocos años podría dejarlo sin apenas cabellera.
La calvicie es incluso más obvia en comparación a su hermano Enrique, de 26 años, que luce una melena nutrida y sana.
Los tabloides británicos se han ensañado con el tema de la calvicie regia, haciendo constantemente toda clase de chistes y juegos de palabra, además de comparar su pérdida de la cabellera con la de su padre, el príncipe Carlos y la del primer ministro, David Cameron.
Guillermo lleva el pelo corto, como corresponde a un piloto de helicópteros de la Real Fuerza Aérea, pero el corte militar acentúa la calvicie prematura.
¿Ha mermado la calvicie el atractivo de Guillermo? Jennifer Engelhart, una universitaria de 19 años, no cree que Su Alteza Real debería preocuparse.
“Tiene atractivo principesco y no creo que …la ausencia de cabello pueda arrebatárselo”, agregó la joven.
Las prematura calvicie de Guillermo tiene fácil solución: podría imitar a su abuela y aficionarse a las gorras y sombreros.
HASTIADOS DE BODA REAL
Aún falta un mes para la boda real y muchos británicos se están preguntando ya. “¿Cuándo se acaba?”
Mientras millones de personas en el mundo están siguiendo cada detalle de la planificación de la boda —la lista de invitados, el pastel, el vestido— otros tratan desesperadamente de cambiar el canal.
En la prensa británica, numerosas historias sobre la boda del 29 de abril aparecen junto a noticias más sombrías: un terremoto, un tsunami y una crisis nuclear en Japón, guerra en Libia y una ola de recortes de gastos, desempleo e inflación en Gran Bretaña.
No es sorprendente que mucha gente no esté de humor para fiestas.
“Estoy hastiado de oír sobre la boda”, dijo Andreas Dopner, de 24 años y estudiante de posgrado en el Imperial College en Londres. “Uno la ve en la internet, la televisión, en todas partes. Yo no creo en tener una familia real y pienso que el dinero pudiera ser empleado para mejores causas”.
Para muchos negocios británicos, no obstante, la boda es algo bueno. El interés internacional en las nupcias va a atraer más turismo, dando un estímulo a hoteles, tiendas y otras atracciones.
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