La persona cuyo nombre aparece en los 31 cheques extendidos por la Alcaldía de Managua, hasta por la suma de 3.5 millones de córdobas, sostiene que él no ha recibido ningún dinero. Únicamente acepta que cambió un cheque, como un favor que le fue solicitado. Además, la dirección que fue escrita en el reverso de los mismos es falsa, pues nunca habitó en ese lugar.
Enrique Cortez Castillo, de 78 años, padre de Mario Cortez Urrutia, contador B de la Alcaldía y uno de los dos detenidos sentenciados a nueve años de cárcel, aseguró además que ese dinero tampoco fue a parar a los “rezadores” de las rotondas, como estima la denuncia que la semana pasada introdujo ante la Fiscalía el concejal del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) Leonel Teller.
Insistentemente habló de que los responsables son “los que más mandan en la Alcaldía” o “la jefa de la Alcaldía”. Fue hasta el final que Cortez Castillo mencionó con nombre y apellido a uno de los funcionarios en los que recaen sus sospechas.
“Investiguen bien dónde vivía antes Fidel Moreno y su familia y dónde vive hoy. Una foto de la casa anterior y una de la actual; ahí van a ver la diferencia que hay. Una casa no la vas a comprar en uno o dos años y así como está él”, apuntó.
“Mientras mi hijo cómo vive, mi hijo no vive en un palacio”, refirió Cortez Castillo. Y explicó que la casa donde vive su hijo en La Paz Centro era propiedad de la abuelita de la esposa de su vástago.
Según la relación de hechos, el dinero sustraído fue para “financiar el plan político denominado Plan Rotonda”, pero, según Cortez Castillo, los “rezadores” jamás recibieron ese dinero.
“En ese aspecto, los “rezadores”, yo tenía allí ciertos conocidos, ciertos amigos y ellos me contaban a mí, porque a veces pasaba por la rotonda, nunca tuvieron dinero alguno (…), lo que sí tenían era su alimento, que se los proporcionaban unas instituciones”, expresó Cortez Castillo.
OTROS SE QUEDARON CON EL DINERO
A criterio del padre del detenido, fueron otros los que se quedaron con esa plata. “Ese dinero, como le digo, fueron superiores los que se avivaron en decir: bueno, nosotros pongamos esto (en los soportes de los cheques) como que les mandamos los reales a estos. Ellos no pensaban que esto iba a quemar algún día”, dijo el señor.
“No crea que ellos (los funcionarios mencionados) no están preocupados a ver que están maquinando como para salir un poco adelante. Aunque ya no tan adelante, porque ya han sido bastante señalados”, aseguró Cortez Castillo.
- Enrique Cortez Castillo, padre de Mario Cortez Urrutia, contador de la Alcaldía de Managua, estimó que la Fiscalía “se ensañó” con su hijo y Germán Palacios, los dos únicos sentenciados a nueve años por la sustracción de 3.5 millones de córdobas. “Hay otras determinaciones con la Fiscalía, que siempre está nada más cuando hay que proteger a la gente grande y hay que machacar a los pobres”, afirmó Cortez.
La jefa de Auxilio Judicial, comisionada mayor Glenda Zavala, negó que esa dirección haya investigado el caso de la Alcaldía.
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Cortez Castillo, quien ayer fue localizado por LA PRENSA mientras esperaba pasar consulta en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, aseguró que tanto su vástago como Germán Palacios son “chivos expiatorios” en el caso.
La dirección que aparece en el endoso de los cheques es calle principal de Colonia Salvadorita, del Cine Rex, tres cuadras y media al norte; en ese lugar habita una persona desde hace 50 años y corresponde a la Colonia Maestro Gabriel.
Cortez Castillo sostiene que él no proporcionó esa dirección.
“Yo jamás he vivido en la Salvadorita, la única casa en que yo recién casado viví fue en la Colonia 14 de Septiembre, pero como a los dos años, algo así, me encontré a un vecino que era borracho y pleitisto; no, dije, yo mejor me voy, no quiero problemas (…) es la única parte que viví”, afirmó.
El padre del detenido acepta únicamente que cambió un cheque como un favor solicitado por Germán Palacios, una vez que este acudió a la casa de su hijo Mario Cortez.
“Y ese cheque lo cambié en la siguiente forma. Mario estuvo enfermo varios días y allá donde vivía él, claro, no iba porque estaba bien enfermo, entonces llegó una vez Germán a la casa de nosotros buscándolo. Cuando ya se venía él (Germán), me dijo: don Enrique, necesito que me haga un favor, llegue mañana”, recuerda Cortez Castillo.
Relató que al día siguiente acudió a la oficina de Palacios y este le manifestó: “Yo quiero que me cambie este cheque”.
Según Cortez Castillo, de inmediato se dirigió a una sucursal bancaria ubicada en El Zumen, cambió el cheque, cuyo monto no precisó, y entregó el dinero a Palacios, quien por “el favor” le ofreció dinero, pero Cortez afirmó que se negó. “Nosotros no recibimos eso, gracias, le dije, nos vemos”, aseguró que le indicó a Palacios.

INVOLUCRADOS “COMO EN LAS PELÍCULAS”, DICE
Y aunque Cortez Castillo no precisó fecha, señaló que fue a partir de que cambió ese cheque que comenzaron a utilizar su nombre; por tanto, no fue su hijo quien lo facilitó, “porque sabe que me está comprometiendo a una cosa que no es correcta, sino que más bien yo veo que viene de las autoridades superiores”.
Y supone que fue a partir de ese momento que vieron “mi modo de firma, allí hay muchas personas que tienen agilidad en las manos, pero que yo en realidad me haya metido a cambiar tantos cheques, entonces ¿cómo estuviéramos nosotros? ¿Usted ha visto mi casa cómo se está cayendo? No estuviera yo donde estoy”, dice.
“Ahí es donde viene toda esta determinación que ha venido a hacer un impacto de que tu honorabilidad, tu persona, que tu nombre como el mío que sale ahí bastante, cualquiera cree que he cobrado ¡tantos cheques! No estaría aquí en la pobreza que estoy”, expresó Cortez Castillo visiblemente afectado.
Al tiempo que refirió: “Fíjese que este pantalón y esta camisa que ve aquí, esto me lo manda mi hijo en los Estados Unidos (…), tengo muchos años de no trabajar”.
Hace unos ocho meses Cortez Castillo fue citado al Distrito Tres de la Policía para brindar declaración sobre los cheques, donde repitió los mismos argumentos que plantea en LA PRENSA.
A criterio de Cortez Castillo, su hijo y él fueron involucrados “como en las películas”, porque “ellos (los verdaderos delincuentes) querían siempre tener chivos expiatorios”.
Y es hasta que el faltante trascendió internacionalmente que empezaron a investigar, señaló el padre del contador B, de la Alcaldía de Managua, porque según este el Gobierno de Italia le pidió a la Contraloría General de la República (CGR) que realice una auditoría, “porque ellos están mandando reales para el proyecto. Yo le aseguro que hasta entonces es que ya esto se está investigando más a fondo, se verá a los peces gordos, se va a ver por dónde brincan”.
Cortez Castillo rechazó toda posibilidad de que su vástago haya cambiado otros cheques antes de que lo incluyeran a él en los mismos como la persona a pagar.
“Yo no creo, digamos, también que él (Mario) esté directamente metido en este paquete”, dijo Cortez Castillo.
La denuncia introducida por Teller la semana pasada fue en contra del secretario general de la comuna capitalina, Fidel Moreno; la alcaldesa designada por el Consejo Supremo Electoral, Daysi Torres; la ahora directora del Instituto Nacional Tecnológico (Inatec), Loyda García; Rolando Reyes, administrador, y el asesor de Moreno, Jairo Palacios.
“Cuando lo llevaron al Chipote (Dirección de Auxilio Judicial) empezó el calvario de él, lo tenían en unas mazmorras que lo deberían abolir. Eso es como que estamos en las etapas prehistóricas… allí es donde comenzaron a golpear a Mario y lo comenzaron a amenazar”, sostuvo.
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