- El gerente de operaciones de la empresa, Pablo Hidalgo, consideró que la distancia de la fábrica con la comunidad no permite la contaminación que alegan los pobladores de la zona.
“En la parte de donde sale el flujo más fuerte de arena de la criba ahí corregimos y pusimos un pascón, un chorro de agua para que moje la arena y el polvo caiga mojado y no salga al aire. Teníamos un filtro pero parece que se saturó y lo que hicimos fue mejorarlo”, explicó Hidalgo.
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Alrededor de 70 familias de la comarca Cuajachillo, ubicada al oeste del municipio de Ciudad Sandino, denunciaron que son afectadas seriamente en su salud a causa de las tolvaneras y emisión de cemento que realiza la empresa bloquera Mayco, S.A., situada a pocos metros de sus viviendas.
Según Mauro García, quien junto a otros vecinos llevaron una carta a la municipalidad para que intervenga en el asunto, el problema es que la empresa no utiliza la maquinaria adecuada para el procesamiento de arena y la disposición final de los residuos de la materia prima.
“Ese tanque grande vuela demasiado polvo y viene a caer encima de los techos de las casas y nos afecta mucho. Para ellos (de la fábrica) es normal, nos han humillado y ni siquiera nos reciben para escucharnos”, lamentó el poblador.
Otra de las inconformes es Juana Nicolasa Zamora, quien comentó que en su vivienda varios de sus familiares han padecido de enfermedades respiratorias, diarreicas y dérmicas a causa de la polvareda.
“A veces no se puede ni abrir los ojos con tanto polvo. En la mañana los niños amanecen con los ojos enrojecidos, abotagaditos y a cada rato se enferman. No se puede lavar la ropa porque le cae el polvazal y para hacer la comida ya ni se diga”, manifestó la señora.
Mientras que Wil Téllez recalcó que ellos no están en contra del funcionamiento de la empresa, pero que esta debe ser regulada por las instituciones correspondientes en el método con el que realizan sus operaciones.
ESCUELA CERCA
Los ciudadanos insistieron en la gravedad del problema. Explicaron que a unos 200 metros de la fábrica está situado un colegio donde asisten más de 700 estudiantes que son los principales afectados.
“Los pobres chavalos pasan tragando polvo todo el día y lo peor es que ese polvo lleva cemento. Los árboles están cubiertos de polvo, aquí todo está así. Hasta nosotros andamos el tierralal (polvo) encima”, dijo Anayeri Orozco.
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