Narcoexpendedores locales han empezado a utilizar en Managua a jóvenes integrantes de grupos juveniles para distribuir droga, determinó una investigación del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).
El estudio fue realizado en tres distritos de Managua, antes de la redistribución administrativa efectuada por la Policía Nacional, aclaró el investigador Roberto Orozco.
El investigador del IEEPP destacó que la oficina regional del Ministerio Público informó, por ejemplo, que en diciembre pasado la Policía y el Ministerio Público prepararon cinco allanamientos a igual número de expendio de drogas. Y pese a que adoptaron todas las medidas preventivas para evitar la fuga de la información antes de realizar los operativos, los narcotraficantes estaban esperando a las autoridades sentados en las puertas de sus casas y hasta con refrescos para ofrecerles.
Las autoridades locales sospechan que la información se fugó de los juzgados de primera instancia de Bluefields.
Mientras el magistrado orteguista de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Rosales, restó importancia al aumento de asesinatos vinculados a sicarios locales del narcotráfico en Bluefields el año pasado. “Hablar de 33 muertos es una cifra ínfima si lo comparamos con los más de 30 mil que llevan en estos dos años en México”, dijo Rosales.
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“Los jóvenes se involucran más en el asunto del expendio de drogas, ya hay narcoexpendedores que están utilizando a los jóvenes de las pandillas para tener una nueva movilidad, que no es tan nueva, ya no es el expendio (tradicional) sino es el expendio ambulante”, afirmó Orozco.
“Ese vínculo que hay entre pandillas y ventas de droga lo vemos que está naciendo y hay una alta peligrosidad en ello”, advirtió Orozco.
Orozco dijo que ese problema está generando “un sistema de vigilancia y de seguridad para los narcoexpendedores y además la distribución ambulante”.
DISTRIBUCIÓN POR ENVÍO
Agregó que además, en la capital se empieza a realizar la distribución “delivery” (entregas por envío) de droga. “Es decir que vos llamás desde tu casa (…) necesito que me traigás un par de rayas, va en una moto (…) tipo farmacia express”, expuso Orozco.
Durante la presentación de los principales hallazgos del estudio “Una mirada a las causas del delito en los distritos IV, V y VI de Managua”, Orozco dijo que encontraron además una alta incidencia delictiva. En ese problema, estimó, existen diversos factores que inciden en esa parte de Managua, como fácil acceso a las armas tanto hechizas como de fabricación, consumo y expendio de droga y presencia de pandillas.
“Hay un binomio que juega un cierto papel importante en esto que es juventud y desocupación”, expresó Orozco.
Aunque aclaró que la posición del IEEPP no es criminalizar a la juventud, confió que en el estudio estadístico encontraron que tanto víctimas como victimarios son cada vez más jóvenes y en edades comprendidas entre 14 y 25 años.
VÍCTIMAS Y VICTIMARIOS
Algo está pasando con la juventud porque en los registros policiales aparecen como los que más delinquen, así como las principales víctimas de la delincuencia. Y recordó que en esto tiene que ver también que la población a nivel nacional es mayoritariamente joven.
Ese binomio de acuerdo con otros estudios y expertos de los organismos multilaterales como el Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Organización de Naciones Unidas (ONU), genera siempre un factor alto de delincuencia, afirmó Orozco.
Indicó por ejemplo que hace tres o cuatro años los jóvenes utilizaban como instrumentos de agresión en los pleitos callejeros piedras y otros objetos contundentes. Luego hicieron uso de armas blancas, principalmente el machete, y en la actualidad los instrumentos de agresión son las armas de fuego, tanto hechizas como de fabricación.
Esto ha tenido como consecuencia el incremento de homicidios en los que se ven implicados jóvenes, los que son cometidos con armas de fuego. Estos casos son perpetrados ya sea en enfrentamientos directos o por rencillas individuales que se generan por rivalidad.
Indicó que el estudio les permitió conocer la existencia de víctimas colaterales por el uso de armas de fuego entre las pandillas, tanto de personas ajenas al conflicto entre pandilleros como de otros que sufren lesiones permanentes o mutilaciones como efecto de balas desperdigadas.
Este accionar de las pandillas y de la delincuencia ha generado puntos de conflicto que son de alto riesgo para la integridad individual y la seguridad ciudadana en general, señaló Orozco.
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