La designación de Miguel D’Escoto como representante de Muamar Gadafi ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) confirmaría que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, desprecia la democracia y es un “injerencista”, dijeron ayer el diputado José Pallais y los representantes de los derechos humanos, Marcos Carmona y Gonzalo Carrión.
El presidente Ortega aceptó que uno de sus principales asesores, D’Escoto, represente a Gadafi ante la ONU, a solicitud de la Gran Jamahiría Árabe Libia Popular Socialista.
Libia vive momentos de guerra. La oposición exige a Gadafi dejar el poder. Gadafi prometió aniquilarlos y los replegó con ataques aéreos y terrestres.
Luego el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una zona de exclusión aérea en Libia, que mantiene aislado y acorralado a Gadafi, con 42 años en el poder.
Gadafi perdió el respaldo de su representante ante la ONU y su nuevo emisario no ha recibido una visa de entrada a Estados Unidos, por lo cual pidió que su representante interino sea D’Escoto.
Ahora, Gadafi, Ortega y D’Escoto esperan que Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU, acepte formalmente la solicitud de la Gran Jamahiría.
“Desea, el Comité Popular General de Enlace Exterior y Cooperación Internacional, comunicar a vuestra excelencia que la Jamahiría ha decidido nombrar al señor Miguel D’Escoto Brockmann, ex Ministro del Exterior de Nicaragua, como su representante de las Naciones Unidas en Nueva York y está autorizado para hablar en su nombre ante los órganos del sistema de Naciones Unidas”, dijo en una carta Canciller Musa Emhemed Koussa, de Libia.
D’Escoto presidió en 2008 el 63 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
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El presidente Ortega, quien ya había enviado a D’Escoto a interceder a favor de Gadafi ante la ONU, avaló ayer mismo la petición de la Gran Jamahiría.
“Ante la negativa de conceder visa de entrada a Estados Unidos al nuevo representante de Libia ante Naciones Unidas, el padre Miguel D’Escoto, quien se encuentra ya en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, ha recibido de nuestro Presidente comandante, Daniel, instrucciones precisas de aceptar este nombramiento y de representar al pueblo y gobierno de Libia en su lucha por restablecer la paz y defender su legítimo derecho a resolver, sin injerencia externa, sus conflictos nacionales”, informó el Gobierno de Nicaragua.
Ortega también reiteró que D’Escoto “apoyará a los hermanos libios en su batalla diplomática por hacer respetar su soberanía y autodeterminación, actualmente violentadas por las potencias, que una vez más atentan contra la independencia y la paz de los pueblos”.
PALLAIS: ORTEGA RESPALDA A UN PARIA
El diputado Pallais consideró que el presidente Ortega respalda a un “paria internacional”.
“A Nicaragua se le verá, en la comunidad internacional, como el socio principal, el soporte único en las relaciones internacionales de Gadafi y Ortega pagará las consecuencias de ser un socio de un paria internacional”, dijo el diputado liberal Pallais.
Ortega, quien ha dicho que Gadafi ha sido uno de sus principales soportes económicos, respalda al dirigente de Libia desde que la oposición exigió su salida del poder.
El mandatario nicaragüense no ha aceptado que Gadafi ordenó ataques aéreos contra los rebeldes y ha exigido pruebas en vídeos y fotografías.
Ortega sí ha criticado los ataques de la coalición al gobierno de Gadafi.
“Significa que el compromiso político de Ortega con Gadafi es total en una situación en que Gadafi se ha convertido en un paria internacional, acusado por delitos de lesa humanidad, por delitos de guerra y que esa relación entre Ortega y Gadafi es más profunda de lo que nadie sospechaba”, explicó Pallais.
INJERENCISTA
En Nicaragua, el presidente Ortega siempre ha criticado el “injerencismo”, pero a criterio de Marcos Carmona, de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), el mandatario sandinista se inmiscuye en asuntos de otros países.
“Esto es parte del injerencismo, que es algo que se ha criticado fuertemente. Nicaragua se está convirtiendo en el país donde se avalan a los individuos que violan los derechos humanos y asesinan a sus pueblos, como CPDH creemos que son mensajes negativos porque demuestra que no hay compromisos hacia la democracia. Quedamos como un país que avala a delincuentes y a criminales como Gadafi”, dijo Carmona.
“Es preocupante porque estas son las locuritas que hace el presidente Ortega, que conllevan a acciones que van en detrimento de la democracia, porque Nicaragua no puede estar avalando situaciones en que Gadafi delega a un nicaragüense ante las Naciones Unidas”, agregó Carmona.
La oposición en Nicaragua ha señalado al presidente Ortega de violentar la Constitución en muchas ocasiones. La más reciente, al postularse para un nuevo mandato, pese a la doble prohibición constitucional que pesa sobre sus hombros.
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