Una investigación de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) de la Policía determinó que el autor del disparo que segó la vida de José Gabriel Garmendia, “Yajob”, fue una persona que tenía rencillas con el dueño de la finca El Diamante, José Luis Dávila, para quien trabajaba la víctima.
El sospechoso fue identificado por la Policía como Apolinar Hernández, que fue capturado y el expediente del caso fue remitido al Ministerio Público.
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“De acuerdo a nuestra investigación el medio utilizado fue una carabina M1. Y el presunto autor Apolinar Hernández Castro, de 61 años”, aseguró la jefa de la DAJ, comisionada mayor Glenda Zavala.
Momentos después de que las autoridades de la Policía junto al Instituto de Medicina Legal (IML) brindaran este informe conclusivo en Managua, el representante de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Roberto Petray, anunció que ese organismo ahondará en sus investigaciones, pues todavía existen algunas dudas sobre el caso.
“¿Y si él (Hernández) no disparó?”, preguntó Petray.
El activista de derechos humanos alegó: “Una cosa es que tengan el arma (la Policía) y la otra es que sí (Hernández) disparó”.
Petray dijo contar con alguna información, pero prefirió esperar para conocer en calidad de qué será acusado Hernández, como colaborador necesario o autor intelectual.
“Yajob”, quien se declaró como alzado en armas contra el gobierno de Daniel Ortega, fue asesinado el pasado 14 de febrero, en Santa Teresa de Kilambé, Jinotega. La Policía determinó que la carabina M1, calibre 30, serie 46955, está registrada a nombre de Hernández.
La comisionada dijo que la vendetta entre Hernández y Dávila estaba relacionada con la muerte de un hijo del primero, en donde el patrón se vio involucrado. Además había el antecedente de dos atentados contra Dávila, explicó Zavala.
El jefe del Laboratorio Central de Criminalística, comisionado mayor Guillermo Saballos, expresó que cuando hicieron la prueba determinaron que la carabina había sido disparada. También coincide con el proyectil extraído de los restos de Garmendia. El forense Walter Cuadra estimó que el cañón del arma estaba a una corta distancia, a 60 centímetros de “Yajob”.
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