El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el presidente de Uruguay, José Mujica, durante una conferencia de prensa en la residencia presidencial en Montevideo, Uruguay, este miércoles. LA PRNESA/AP/ Matilde Campodonico

Mujica y Chávez refuerzan lazos con acuerdo petrolero

Los presidentes de Uruguay, José Mujica, y de Venezuela, Hugo Chávez, reforzaron hoy sus lazos mediante la firma de varios acuerdos en energética, genética y de telecomunicaciones, en un encuentro bilateral marcado por su rechazo a la intervención internacional en Libia.

Por Raúl Cortés
Montevideo/EFE

Los presidentes de Uruguay, José Mujica, y de Venezuela, Hugo Chávez, reforzaron hoy sus lazos mediante la firma de varios acuerdos en energética, genética y de telecomunicaciones, en un encuentro bilateral marcado por su rechazo a la intervención internacional en Libia.

Chávez aterrizó la pasada madrugada en Montevideo y, como hizo el día anterior en Argentina, la primera escala de una gira sudamericana que le llevará también a Bolivia y Colombia, reiteró a las primeras de cambio sus críticas a la situación que atraviesa el país norteafricano.

En un breve contacto con los periodistas que se acercaron a recibirlo a la terminal indicó que «el mundo está al revés» a causa de la «crisis capitalista» y criticó los «bombardeos humanitarios» del «imperio» en Libia.

Por la mañana se trasladó a la Residencia presidencial de Suárez, donde recibió el saludo de los soldados del cuerpo de Blandengues de Artigas, la guardia de los mandatarios uruguayos, y después el de Mujica, con el que se fundió en un abrazo.

«Pepe, el soldado mayor», le dijo afectuosamente el gobernante venezolano, vestido con pantalón oscuro y una camisa azul debajo de la cual asomaba una camiseta roja.

Mujica, de 75 años y que llegó al poder el 1 de marzo de 2009 con el bloque izquierdista Frente Amplio, integró en el pasado la guerrilla de los tupamaros, que en los años sesenta y setenta del siglo pasado luchó contra gobiernos constitucionales y la dictadura militar (1973-1985).

Aunque admite que le une una vieja amistad con el líder bolivariano, siempre ha señalado que su modelo político es el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que la semana pasada visitó Uruguay para participar en el 40 aniversario del izquierdista Frente Amplio, el partido oficialista.

Tras una reunión privada, los gobernantes uruguayo y venezolano asistieron a la firma por parte de varios de sus ministros de distintos convenios, entre los que sobresale un acuerdo para la explotación conjunta por parte de la empresa estatal uruguaya ANCAP y la venezolana PDVSA de dos pozos petroleros en Venezuela.

ANCAP hará una inversión de 1,5 millones de dólares para aumentar la producción actual de 3.000 a 10.000 barriles diarios y será socia con PDVSA al 40 por ciento en la venta del producto.

Los otros convenios se refieren a la comercialización conjunta de un satélite venezolano que transita por una órbita de Uruguay, a la colaboración en desarrollo genético y a la implementación de investigación científica en ingeniería de software.

En una rueda de prensa posterior, Mujica consideró que los acuerdos alcanzados son la «continuidad a una relación que va creciendo con el tiempo».

Reveló también que conversó con su «viejo amigo» Chávez sobre la «preocupación de Uruguay» por impulsar «en todo lo posible» el ingreso de Venezuela al Mercosur, el bloque regional que integran además Argentina, Brasil y Paraguay, cuyo Senado mantiene trabado el acceso venezolano.

Por su parte, Chávez manifestó que ambas naciones siguen «avanzando en la unidad, construyendo la arquitectónica suramericana en un mundo complicado que hace casi imprescindible la unidad regional».

En ese punto se refirió de nuevo a Libia para denunciar que EE.UU. y Europa ayudan ahora a los pueblos «a bombazos». «La locura imperial desatada, el cinismo imperial desatado buscando el petróleo», opinó.

A consulta expresa de Efe, descartó que vaya a ofrecer asilo a Muamar el Gadafi, con el que dijo haber hablado «una o dos veces» en los últimos días, y aseguró que el líder libio «hace lo que tiene que hacer».

Al final del encuentro con la prensa, Mujica, pese a que no se le había consultado directamente por el tema, tomó la palabra para defender el derecho de su país a no reconocer la intervención internacional en Libia.

Uruguay, como «país pequeño», nunca le reconocerá «a ninguna potencia el derecho de intervenir violentamente en ninguna nación en ningún espacio de la Tierra», dijo.

El discurso del gobernante uruguayo acabó con aplausos de Chávez, que, después del almuerzo, acudió al velorio del general Víctor Licandro, fundador del Frente Amplio, fallecido hoy a los 93 años de edad.

Licandro, como Mujica, se opuso al golpe de Estado que en junio de 1973 dio origen a doce años de dictadura en el país, y por ello estuvo diez años en la cárcel, un lugar en el que el actual presidente también estuvo recluido durante trece años.

Antes de partir a Bolivia, Chávez participará esta tarde en un acto con organizaciones sociales.

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