Everth Cabrera necesita, además de seguir luchando sin pausas, dejar de poncharse tanto, afinar su defensa y tiro, y conservar el peso corporal adecuado para que su velocidad no se vea perjudicada.
No es fácil arreglar todo eso, incluso para un muchacho tan trabajador como Cabrera, pero es un hecho que el mejor espacio para arreglar todas esas cosas, lo tendrá en Triple A, donde jugará diario, y no propiamente en las Grandes Ligas, donde iba a ser suplente y jugaría solo de forma ocasional.
De ninguna manera pretendo decir que es mejor estar en las Menores. No, “hay que estar en Grandes Ligas aunque sea pasando agua”, suele decir Marvin Benard. La diferencia entre ambos niveles es abismal, sobre todo por las condiciones y atenciones, y se hace así para motivar al joven a luchar por subir.
Sin embargo, en este momento específico de la carrera de Cabrera me parece que un paso por Triple A y el juego diario podrían serle de mucha utilidad. Las Menores están diseñadas para instruir al jugador. A las Mayores se va a ganar, luego del proceso de aprendizaje que pasó en las sucursales.
Ya sabemos que Everth es esforzado, que es trabajador, que ha sido ejemplo de tenacidad y perseverancia, pero tiene que rendir, tiene que producir. De lo contrario, sus acciones seguirán cayendo y cuando nos percatemos estará fuera del beisbol organizado. Así que ahora más que nunca, necesita concentrar su esfuerzo en subir su nivel.
La principal herramienta de Cabrera es su defensa. El problema es que su deficiente ofensiva lo alteró tanto que afectó su fildeo. No creo que alguien lo haya proyectado para batear .300, pero necesita reducir los ponches, poner la bola en juego y correr para entonces apreciar otra de sus virtudes que es su velocidad.
Un Cabrera que defienda con seguridad, tire con precisión y se embase con más frecuencia, es perfectamente posible. Y seguro sobre esas necesidades va a desplegar su mejor esfuerzo en las Menores para poder regresar a Grandes Ligas, escenario sobre el que puede actuar como lo demostró en el 2009.
De modo que un nuevo reto está planteado en la carrera de Cabrera, quien ahora entiende que muchas veces no solo importa el esfuerzo, sino también el resultado.
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