Ir a la playa en estos días es divertido, más si se va en grupo y llevan un balón para jugar. Lo peor que puede pasar es que un tiburón se aproxime… o quizá no. Probablemente la verdadera amenaza está en el cielo, y por supuesto que no es Dios.
Es el Sol. Su amenaza es tal que puede causar daños en la salud más rápido de lo que uno tarda en cambiarse para meterse al agua.
Según algunas páginas web especializadas en las condiciones del tiempo, el nivel de radiación ultravioleta en Nicaragua supera los 11 UVI (unidad de medida de los rayos ultravioleta), que la ubica como un país con radiación “extrema”. Esto significa que una persona no debe estar más de 20 minutos bajo el sol sin protección.
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Así lo confirma la dermatóloga Luz Castillo Olivares, quien asegura que lo ideal en Nicaragua es no exponerse al sol sin protección, ni siquiera unos pocos minutos. “Aunque sea por cinco minutos, la persona tiene que estar protegida”, afirma la especialista.
Probablemente uno no lo note en el momento, pero los efectos aparentemente son de larga duración. “El problema es que el daño es acumulativo, en el momento uno no siente nada, pero cuando uno tiene 50 años tiene un montón de manchas”, comenta Castillo, quien explica que esto se debe a la destrucción de las células de la piel, que en el peor de los casos se convierte en cáncer.
La especialista considera que no hay excepciones en el color de la piel para estar protegido, y recomienda un bloqueador superior a los 30 SPF (Factor de protección solar) para cualquier persona. No debe ser cómodo parar un juego en la playa cada cinco minutos para que todos los jugadores se pongan protector solar en la piel. Pero la amenaza es real.
RAYOS DEL SOL LLEGAN DIRECTOS A NICARAGUA
Nicaragua está ubicada en la franja tropical de la Tierra, entre la línea del trópico de Cáncer y la del Ecuador.
Marcio Baca, director general de Meteorología, del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), explica que esta es la parte más plana del planeta, por lo que los rayos solares caen de forma perpendicular, es decir de forma directa.
Esto hace que el sol se sienta más fuerte aquí que en Rusia o cualquiera de los polos de la Tierra. Incluso en Nicaragua se sienten algunas diferencias entre el Norte y Occidente.
Baca explica que no se trata de que el sol es más intenso en León que en Matagalpa, sino a las condiciones de la atmósfera.
El especialista recuerda que en las regiones autónomas del Atlántico nicaragüense llueve casi todo el año, gracias a la humedad del mar Caribe. Esto provoca nubes, las que el viento dispersa antes de que alcancen el litoral Pacífico, donde se encuentra León. En realidad lo que hay es una mayor exposición al sol en esta zona.
Aún con eso, las precauciones hay que tomarlas en todo el país, insiste Castillo. Esto porque el resplandor también quema y perjudica la piel, asegura la doctora.
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