El experto fiscal Julio Francisco Báez analiza que la reforma presupuestaria enviada por el Gobierno a la Asamblea Nacional evidencia que en la práctica se ocultan fondos de los ingresos que se perciben vía impuestos que pagan los nicaragüenses.
Báez encuentra “sorprendente” que en menos de tres meses el Gobierno haya cambiado la base de la recaudación esperada, del monto original que fue aprobado en la Ley Anual de Presupuesto General de la República 2011.
La reforma presupuestaria contempla 1,658 millones de córdobas de ingresos adicionales a lo que fue calculado. Con este adicional, el total de tributos serán 31 mil 599.9 millones de córdobas, y no los 29 mil 994.9 millones esperados inicialmente.
Se identifica que los principales impuestos crecen en sus aportes de divisas, especialmente el Impuesto sobre la Renta (IR) que se estimaría por los 10 mil 149 millones de córdobas.
En el presupuesto original, el IR daría 453 millones de córdobas adicionales al aportado el año anterior. Pero la reforma incorpora 600.2 millones de córdobas más, con lo cual el IR ahora aportará 1,053 millones de córdobas.
Igual comportamiento de incremento reflejan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el de Derechos Arancelarios a la Importación (DAI) y por Derivados del Petróleo (DP).
MÁS AL FISCO CON UN MENOR CRECIMIENTO
Para Báez es contradictorio que aun cuando la economía va a crecer (será en menor proporción que el año pasado), se estén planteando recaudar mayores divisas, e incluso no se esté tomando en cuenta el riesgo que representa el alza en el precio del petróleo.
“En el fondo (la reforma) pone sobre la mesa la oportunidad de que la nación discuta cuán objetiva ha sido la proyección presupuestaria que hace el Gobierno, ya que subestima los ingresos, porque formalmente dice que va a recibir menor presupuesto y así distribuye menos, y se queda un enorme colchón”, dice Báez.
El Gobierno fue obligado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a reducir la perspectiva de crecimiento anual de la economía, pues inicialmente se esperaba un 4 y 4.5 por ciento y ahora se reduce a 3 y 3.5 por ciento anual, precisamente para tomar la presión por el alza del petróleo.

LA PRENSA confirmó que el FMI presionó para que el Gobierno “sincerara” el presupuesto por cuanto en la reciente revisión que realizó el organismo en marzo, detectó que no estaban reflejados los números reales de la recaudación de los tributos.
El FMI advirtió que de no incorporar los números reales, el programa macroeconómico podría quedar suspendido.
Para Báez “es previsible que el Fondo Monetario haya condicionado ese ejercicio de doble contabilidad”.
Valora por tanto que esto “evidencia que la formulación presupuestaria es parcialmente ficticia” y la usa el Gobierno para “escamotear fondos, guardando colchones (de dinero. Pero como llega la hora de sincerarse, (por la presión del FMI) se disfraza de sobrerrecaudación”, afirma.
Báez sostiene que igual de obligada está la Asamblea Nacional “a desestimar esta reforma” presupuestaria porque asegura que se viola la Ley Anual de Presupuesto que establece que será hasta el tercer trimestre del año que deberá realizarse una evaluación de los tributos, e incorporar la sobrerrecaudación que se detecte.
ASAMBLEA OBLIGADA A DETENERLA Y REVISARLA
El también economista Alejandro Aráuz refuerza que “hay una penumbra” sobre el comportamiento de la supuesta sobrerrecaudación de impuestos.
Báez y Aráuz consideran que los diputados tienen la obligación de hacer que el Ministerio de Hacienda explique a detalle el comportamiento de la reforma tributaria, la evaluación de la ejecución del Presupuesto 2010 y el Presupuesto 2011, para esclarecer si hay o no fondos que están quedando fuera intencionalmente.
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