El cáncer se ha convertido en las últimas décadas en uno de los mayores males de la humanidad.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la primera causa de mortalidad a nivel mundial; se le atribuyen 7.6 millones de defunciones ocurridas en 2008.
Sin embargo para algunos especialistas la cura está en nosotros mismos, sin necesidad de radio ni quimioterapia.
La clave está en la identificación y solución del conflicto emocional severo vivido en soledad que la originó, según la nueva medicina germánica.
En octubre del año pasado en nuestro país se impartió el primer curso de Medicina Evolutiva Mente-Cuerpo.
Esta capacitación fue impartida en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN Managua) a médicos y trabajadores de la Salud. Actualmente Itziar Orube, capacitadora internacional, está impartiendo un segundo curso.
- Itziar Orube enumera conflictos que se asocian a diferentes enfermedades.
Cuando existen conflictos de pérdida de autoestima estos pueden llegar a producir enfermedades óseas, como la osteoporosis¨; de la sangre como leucemias y del sistema inmunológico como VIH.
Los conflictos que tienen que ver con la sexualidad y la reproducción, así como de hijos y familia, pueden desencadenarse en diferentes tipos de cáncer como de próstata, testículo, ovarios, útero, entre otros.
Finalmente los conflictos indigestos generan enfermedades del aparato digestivo. Tienen que ver con circunstancias o pruebas que el individuo se resiste a asimilar y el órgano afectado dependerá sobre todo del tipo de personalidad del paciente.
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SU ORIGEN
Según Orube esta nueva medicina fue creada en la década de los ochenta por el doctor alemán Ryke Geerd Hamer, quien también es quien descubrió las cinco leyes biológicas, que rigen la naturaleza y sustentan esta medicina.
De acuerdo con estas leyes biológicas —explica Orube— las llamadas enfermedades no son como se cree generalmente, es decir el resultado de un mal funcionamiento o malignidades del organismo.
Ella considera que más bien son programas especiales con sentido biológico, creados para ayudar al ser humano durante un período de estrés emocional y psicológico.
La terapeuta agrega que a partir de un shock o un trauma sicológico, éste se impacta en una parte del cerebro en que tiene relación el tipo de conflicto con el órgano correspondiente.
“Los conflictos no se pueden evitar totalmente porque estos son el motor de la evolución, a través de ellos hemos creado los órganos”, afirmó.
Estos pueden ser de diferente tipo, un ejemplo puede ser al perder un trabajo no saber cómo alimentar a los hijos, al no resolverlo de forma correcta puede llegar a producir un cáncer en el hígado.
EL TRATAMIENTO
De igual forma la doctora María Teresa Ilari, médico internista y practicante de esa nueva medicina, expresó que para ayudar a un enfermo se debe reconocer qué es lo que ha pasado para poder solucionarlo.
“Se debe dejar regenerar al cuerpo sin miedo, sabiendo que la naturaleza ha probado estos programas biológicos anteriormente, siempre preservando la vida”, subrayó.
Para Ilari lo que pasa es que hemos perdido completamente la confianza de regeneración de nuestro cuerpo.
“Cuando se quema o se corta nuestra piel tenemos la seguridad de que se va a regenerar; con el cáncer sucede lo mismo si dejamos que el organismo haga su trabajo”, apuntó.
En el caso de los tumores cancerosos, según la internista estos desaparecen cuando se resuelve el conflicto.
En cambio cuando se proporcionan tratamientos de quimioterapia se interrumpe ese proceso natural, el organismo no reabsorbe el tumor, entonces daña a la persona.
También para la doctora Leonor Gallardo, catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), las enfermedades son un proceso biológico que el organismo permite creando las condiciones para adaptarse a los cambios que se dan, como el cambio de trabajo, de familia, es un proceso de adaptación que uno lo vive biológicamente.
La medicina germánica se aplica generalmente en adultos y se apoya en algunas técnicas de relajación tibetanas, reiki, entre otros.
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