Por Elizabeth Romero y Roberto Mora
Tras la exhumación de los restos de José Garmendia, conocido como “Yajob”, la mañana de ayer, la médico forense del Instituto de Medicina Legal, Carla Rosales, extrajo la bala que había quedado alojada en la pierna izquierda del cuerpo.
Tras el crimen el pasado 14 de febrero en una finca en Santa Teresa de Kilambé, Garmendia fue sepultado en Estelí sin que su cuerpo hubiese sido remitido a Medicina Legal como requisito de ley.
A la exhumación de los restos de “Yajob”, en Estelí, asistieron dos hijos del fallecido, la juez de Audiencia de esa localidad, Alma Pino; el comisionado Félix Villarreal, de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) en Managua, además de un funcionario del Ministerio de Salud, entre otros.
“Hasta ahora empiezan los actos investigativos, porque tienen armas ocupadas, ya extrajeron la bala. Eso hubiera empezado desde el momento que él murió”, dijo el representante de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), Roberto Petray, quien estuvo en el sitio de la exhumación.
Después de ocurrido el crimen de Garmendia, quien aseguraba que se había alzado en armas contra el gobierno de Daniel Ortega, las distintas organizaciones de derechos humanos habían recomendado a la Policía solicitar la exhumación de los restos mortales para conocer el calibre de la bala que terminó con su vida.
Los restos mortales de “Yajob” fueron devueltos ayer mismo a su tumba en el cementerio San Francisco de Asís, ubicado en el casco urbano de Estelí. Extraoficialmente se conoció que la Policía tendría en su poder algunos nombres de los sospechosos de haber perpetrado el crimen. Hasta el momento las autoridades no han informado sobre los avances de las investigaciones.
Tanto el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) como la ANPDH efectuaron una investigación sobre el suceso sangriento. A solicitud de diputados opositores la Comisión de la Paz, Defensa, Gobernación y Derechos Humanos de la Asamblea Nacional también inició una indagación sobre este hecho, pero igual se desconocen los avances de la misma.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A