Si alguien hubiera construido una casa de dos pisos en el fondo del río San Juan hace 100 años, en este momento la misma estaría bajo tierra, en el fondo del lecho del mismo río.
Así de grave es la situación que vive el río San Juan, gracias a la sedimentación que llega desde Costa Rica a través de sus ríos tributarios.
Estadísticas de la Fundación Amigos del Río (Fundar) confirman que desde el siglo pasado el río San Juan de Nicaragua perdió un promedio de siete metros en su lecho, es decir, en su fondo, con lo cual, ahora es menos profundo que antes.
Esta sedimentación, que en realidad se remonta a mediados del siglo antepasado (XIX), cuando Costa Rica empezó su lucha contra el medio ambiente, es la causa por la que hoy en día el río San Juan de Nicaragua casi pierde conexión con el mar Caribe en la época seca del año.
El río San Juan es el más caudaloso de Centroamérica. Se extiende desde el mar Caribe hasta el Gran Lago de Nicaragua.
Ambas características lo hicieron ideal para un canal transoceánico incluso antes de la construcción del canal de Panamá.
La cuenca del San Juan también posee uno de los bosques más extensos y ricos de la región, razón por la que es codiciado por Costa Rica, un país cuya realidad no siempre se apega a su fama de “ecológico”.
Sin embargo, la sedimentación hizo que el río casi se separe del mar Caribe entre los meses de febrero y mayo, cuando deja de llover.
Norvig Torres, director de Fundar, aseguró que esto provocó serios trastornos en la biodiversidad del río San Juan, ya que especies como el tiburón toro, el pez sierra y el manatí ya no pueden ingresar al Gran Lago de Nicaragua.
Asimismo resaltó que el río tiene más de 20 islas que no existían antes, todas a partir de donde el San Juan empieza a recibir los ríos que llegan de Costa Rica.
Torres mencionó que esta es la razón por la que el dragado se justifica en el río.
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