El economista René Vallecillo manifestó ayer que los subsidios que está otorgando el Gobierno para “frenar” las alzas en las tarifa energética y tarifas de transporte público causan claramente en un año electoral un gran peso político, pero a la vez tienen un trascendencia en la economía del país.
Vallecillo señaló que a mediano plazo estos subsidios, aunque son necesarios para beneficiar a los sectores menos pudientes, ocasionarán una distorsión económica que es difícil de corregir.
“Luego que pasa el año electoral, cuando viene la parte negativa de querer recuperar el dinero gastado, se pueden aplicar medidas económicas radicales negativas”, apuntó.
El economista explicó que la distorsión se da básicamente porque los subsidios “desfiguran (causan alteraciones) en los precios relativos en economía y no son sostenibles”.
“Esto significa que un bien que económicamente es más caro (tiene un precio), artificialmente el Gobierno lo hace barato. Esto ocasiona que no haya una motivación hacia el ahorro al momento de consumir este bien, provocando gastos innecesarios. Entonces nuestra realidad económica no se ajusta al contexto que pueden tener en otros países, restándonos competitividad porque se gasta más de lo que se necesita, creando una ficción”, especificó.
SUBSIDIOS FOCALIZADOS
El economista recomendó en este caso al Gobierno establecer una estrategia que permita distribuir los subsidios necesarios para los servicios públicos, para que los beneficiados sean en realidad las personas más necesitadas.
Añadió que en el caso de la energía no se puede estar subsidiando a todos los sectores y debe escoger a los que tienen menos posibilidades.
“Los subsidios en el área energética deben ser focalizados para beneficiar al que tiene menos, porque si se beneficia a todos los consumidores del país, en términos económicos relativos se está beneficiando a los que consumen más energía”, afirmó.
“El pobre termina pagando por el más rico porque en economía no hay nada gratis”, agregó.
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