De repente a Román “Chocolatito” González le falta pegada, su defensa es muy frágil y su inteligencia no es lo que se pensaba. Cierto, nadie es invulnerable, pero no haber podido noquear al azteca Manuel “Chango” Vargas lo tiene en medio de un agitado debate entre sus seguidores.
Nadie ha dicho que Román sea una pieza acabada, pulida. Al contrario, se ha indicado que se trata de un pugilista aún en etapa de construcción, pero con un talento excepcional que le hace depositario de enormes expectativas para el futuro. Así que hay que esperar que ese potencial se convierta en una habilidad concreta.
Pero de eso a que lo veamos tan limitado como algunos lo han expresado, no me parece lo más apropiado. Cada quien es libre de hacer los juicios que estime conveniente, pero creo que no se es justo remitirse estrictamente al resultado de su última presentación para juzgarlo de forma global. Y que conste, su faena el sábado fue muy destacada.
González tiene una velocidad al disparar y al desplazarse que ni el mismo Alexis Argüello la exhibió en su mejor época. Y su poder, aunque no tumbe de un solo disparo, está reflejado en su porcentaje de nocauts y en el daño que ha causado a sus rivales, desde el excampeón Yutaka Niida, hasta el mismo Vargas.
Defensivamente Román es muy confiable, lo que pasa es que es imposible no recibir castigo cuando te acercás al oponente en busca de agredirlo. Claro, como ya lo han explicado expertos, pudo haberse evitado cierto castigo, si se ha dedicado a boxear en lugar de fajarse como lo hizo, pero aún así, probó que en ese plano también es un tigre.
Sí, hay que seguir trabajando en su pulimento y no está de más considerar la búsqueda de un entrenador extranjero, una mirada experta que sea capaz de plantear variantes estratégicas en pleno combate. Sus manejadores, y sobre todo él, tienen que pensar en grande. Y grandes éxitos implican grandes inversiones. No hay de otra.
Sin embargo, González va por el camino correcto. Tiene el material, la voluntad y las agallas para forjar una respetable carrera en un deporte tan sacrificado y vibrante como el boxeo, que levanta tantas emociones y debates como el generado por el “Chocolatito” luego de su faena de demolición ante Vargas.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B