
SANÁ/AFP.- La violencia sacudió de nuevo a Yemen este sábado, causando siete heridos, un día después de la sangrienta represión policial que dejó 52 muertos y 126 heridos entre los manifestantes que reclaman la salida del presidente Alí Abdalá Saleh.
Al menos siete personas resultaron heridas, tres de ellas por bala, cuando las fuerzas de seguridad yemeníes dispararon contra manifestantes que protegían una barricada en un barrio de Adén (sur) y durante un posterior ataque a una comisaría, según testigos.
Uno de los manifestantes fue herido de bala y otros tres por gases lacrimógenos cuando las fuerzas de seguridad intentaron desmantelar, sin conseguirlo, una barricada levantada hace dos semanas, informaron testimonios.
Según testigos, algunos manifestantes se dirigieron después a una comisaría de policía con intención de prenderle fuego.
Otras tres personas resultaron heridas, dos de ellas por bala, cuando los policías que protegían la comisaría abrieron fuego para hacer retroceder a los manifestantes, afirmaron testigos y fuentes médicas.
Adén, en el sur del país, es punta de lanza de la oposición contra el presidente Saleh, en el poder desde hace 32 años. Varias personas han muerto en esta ciudad desde el inicio de las protestas, a fines de enero.
Como medida de protesta por esta “masacre“, el embajador de Yemen en Beirut, Feysal Amine Abourrass, y el redactor jefe de la agencia oficial Saba, Nasser Taha Mustafa, presentaron su dimisión.
Además, el fotógrafo de la revista semanal yemení Al Masdar, Jamal al Charaabi, murió el viernes en Saná cuando unos francotiradores abrieron fuego contra una manifestación antigubernamental, que dejó 52 muertos, según el Comité de Protección de Periodistas.
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