La Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) inscribió ayer su fórmula presidencial ante el Consejo Supremo Electoral (CSE), pero políticamente “cojeando” debido a una pugna interna y al fracaso en una negociación que sostenía con las Asambleas de Dios, que le obligó a cambiar a última hora a la candidata a la vicepresidencia.
Quiñónez mantuvo ayer su candidatura presidencial y su respaldo al jefe de campaña, Álvaro Somoza, quien anunció que algunos diputados de ALN no repetirán, y al final le sacó una disculpa al presidente de la organización, Alejandro Mejía Ferreti, tras una tensa reunión a puertas cerradas.
LA CRISIS
El diputado Quiñónez anunció a la diputada ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), Diana Urbina, como la candidata de ALN a la vicepresidencia, luego de que Elízabeth Dávila de Rojas declinara porque no hubo acuerdos definitivos con las Asambleas de Dios.
- Cuando ALN inscribió a su fórmula a la presidencia, el diputado Enrique Quiñónez exigió al Consejo Supremo Electoral (CSE) que permita la observación local e internacional.
Rivas celebró que ALN inscribiera a su fórmula “sin esconderse del alba de la mañana o la oscuridad de la noche, sino dando la cara como un partido político fuerte, con sus estructuras y además como segunda fuerza política a nivel nacional”.
En Nicaragua se conoce que el único partido que realiza actividades nocturnas es el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
La Alianza por la República (Apre) también inscribió a su fórmula a la presidencia: el ex ministro de Educación, Miguel Ángel García, estará acompañado por Elízabeth Dávila de Rojas, de las Asambleas de Dios, quien le renunció a ALN a última hora.
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Durante una conferencia de prensa Quiñónez abandonó la mesa principal cuando Mejía Ferreti tomaba la palabra para exigir al equipo de campaña un consenso con la junta directiva antes de emitir declaraciones.
“Me voy a inscribir”, dijo un molesto Quiñónez al abandonar la conferencia de prensa, dejando a Mejía Ferreti.
Pero Quiñónez no se fue al CSE, en realidad se quedó en un cuarto en la casa de ALN, en Bolonia, y envió a su hermano, Carlos Quiñónez, a la mesa principal donde seguía hablando Mejía Ferreti.
Carlos Quiñónez, muy parecido a Enrique en cuanto a su cara de pocos amigos, las gafas y el chicle en la boca, se paró a un lado de Mejía Ferreti, físicamente más pequeño.
Cuando Mejía Ferreti terminó de decir que hay diferencias internas en ALN, pero que son superables, Carlos Quiñónez anunció a los periodistas: “No se vayan, que Enrique va a hablar ahorita”, y luego llamó a su hermano con un grito: “Enriqueee”.
Enrique Quiñónez no volvió de inmediato, sino que esperó a Mejía Ferreti en una oficina y comenzaron una reunión a puertas cerradas, que duró una hora aproximadamente.
LA SALIDA FUE CON SONRISAS
Fuentes de ALN sostienen que Quiñónez nunca amenazó con renunciar a su candidatura a presidente, pero otros aseguran que el hoy diputado sí golpeó la mesa a Mejía Ferreti.
Cuando la reunión terminó, se abrió la puerta de la oficina y aparecieron Quiñónez, Mejía Ferreti, Urbina, Somoza y Carlos García, entre otros, sonrientes para las cámaras fotográficas y de televisión.
De vuelta todos en la mesa principal, reiniciaron la conferencia de prensa.
En el centro Mejía Ferreti, escoltado por Quiñónez y Urbina. Atrás y de pie estaba Somoza, y retirado a un lado, también de pie, Carlos García, clavando la mirada tras cada palabra que decía el presidente de ALN.
“Lo que ha habido es una falta terrible de comunicación y ya, gracias a Dios, la hemos aclarado, para no repetir yerros (…) Enrique Quiñónez es un baluarte del partido”, dijo Mejía Ferreti.
Una mujer, escondiendo el rostro entre la muchedumbre, increpó con un grito a Mejía Ferreti: “Pida disculpas”.
El presidente de ALN calló, pero poco después ofreció disculpas a Somoza, el jefe de campaña de Quiñónez.
Al final, hubo un abrazo entre Quiñónez y Mejía Ferreti.
Tras la agitada conferencia y las sonrisas forzadas para los medios de comunicación, la plana mayor de ALN se fue al CSE a inscribir a Quiñónez y a Urbina, quien dijo es de Matagalpa, donde los campesinos dan abrazos, y expresó que su padre y dos hermanos “fueron asesinados por el Frente Sandinista”.
La batalla entre las dos facciones de ALN es ahora por el control de los 23 miembros de la junta directiva nacional que elegirán a los candidatos a diputados. Por ahora, Quiñónez sólo tiene el voto de Carlos García, secretario nacional del partido.

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