SENDAI, JAPÓN/ AGENCIAS
El emperador Akihito expresó ayer preocupación por el carácter “imprevisible” de la crisis nuclear que golpea a Japón, y que no deja de agravarse, tras el sismo y el tsunami que mataron a más de cuatro mil personas y dejaron a 500,000 sin hogar.
El emperador se dirigió a sus súbditos por televisión tras una serie de nuevos incidentes en la central nuclear de Fukushima 1 (250 kilómetros al noreste de Tokio) y de un aumento de la radiactividad en la zona.
Las principales preocupaciones atañen al estado de la piscina de enfriamiento del reactor 4 de la central de Fukushima 1, donde el martes se produjo un incendio, y del recinto de confinamiento del reactor 2, dañado por dos explosiones.
El portavoz del Gobierno, Yukio Edano, indicó que el recinto del reactor 3 pudo haber sufrido averías. La fuerte radiactividad impidió que los helicópteros se acercaran al reactor 4 para tratar de enfriarlo echándole agua. Un calentamiento excesivo podría provocar una fusión del núcleo del reactor.
Según el jefe de la Comisión Reguladora Nuclear estadounidense (NRC), la piscina de almacenamiento de combustible usado del reactor 4 no tiene más agua, lo que genera niveles de radiación “extremadamente altos”.
El jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano, insistió en no comparar la situación en Fukushima con la catástrofe de Chernobyl (Ucrania) en 1986.
Los niveles de radiactividad a la entrada de Fukushima 1 “aumentaron bruscamente” por la mañana antes de descender, informó además Edano. El portavoz indicó que “cerca de la central” el nivel de radiactividad era de 1,500 microsieverts (1.5 milisieverts) por hora, frente a un nivel habitual de 0.035 microsieverts.
HEROICOS OPERARIOS
El Gobierno evacuó durante unas horas a la cincuentena de operarios que seguían trabajando en la planta, cuyo heroísmo fue saludado por toda la prensa. La mayoría de los 800 empleados de la central ya habían sido evacuados tras el tsunami. La decisión se adoptó tras la salida de una columna de humo blanco de las instalaciones de la central.
- Las autoridades centroamericanas descartaron ayer que la crisis nuclear de Japón pueda de momento afectar el medio ambiente o la salud de la región, aunque siguen atentas a la evolución de la situación para tomar las “acciones” pertinentes.
El viceministro nicaragüense del Ambiente y los Recursos Naturales, Roberto Araquistáin, dijo que su Gobierno está “a la expectativa, porque es muy difícil evaluar en estos momentos” las consecuencias globales de la situación nuclear en Japón.
En Costa Rica y Guatemala las autoridades consideran que el alcance de contaminación es una “posibilidad muy remota” y que la dirección del viento no es hacia esta región.
[/doap_box]
Edano precisó que las radiaciones más allá de la zona de exclusión de 20 kilómetros no conllevan riesgos para la salud.
El primer ministro, Naoto Kan, ordenó además el martes que quienes residen en un perímetro de 20 a 30 kilómetros de la central se encierren herméticamente en sus hogares. Pero la embajada de Estados Unidos en Tokio recomendó ayer a los ciudadanos de ese país que se retiren de un radio de 50 millas (80 kilómetros) de la central de Fukushima.
Esta ciudad afronta la amenaza radiactiva de la planta de Fukushima con más mascarillas y menos tráfico, ya que muchos trabajan desde sus casas y un gran número de extranjeros han optado por marcharse pese a los llamamientos de las autoridades a la calma.
Tokio es en estos días una ciudad más tranquila de lo habitual, con menor actividad en distritos de oficinas como Kamiyacho, Shimbashi o la zona comercial de Ginza, ya que los que pueden han decidido seguir trabajando desde casa.
4,314 MUERTOS
El último balance policial del sismo y el tsunami del viernes es de 4,314 muertos y 8,606 desaparecidos, pero los informes prefiguran un número mucho mayor de víctimas.
Tan solo en Ishinomaki (prefectura de Miyagi) habría 10,000 desaparecidos, indicó el miércoles el alcalde de esa localidad, citado por la agencia de noticias Kyodo. La televisión NHK había reportado el sábado pasado otros 10,000 desaparecidos en el puerto de Minamisanriku, de la misma región.
En Tokio, que desde el terremoto del viernes funciona a ritmo lento, la población mantenía la calma, pese a una réplica de magnitud 6 que este miércoles al mediodía hizo temblar los edificios.
Los tokiotas estaban sobre todo aliviados por el hecho de que los vientos soplasen hacia el Pacífico, dispersando en esa dirección la radiactividad. La dirección de los vientos es observada también con suma atención por países vecinos, como China y Rusia, o por Estados Unidos del otro lado del océano.
PIDEN NO HACER ACOPIOS
El Gobierno japonés pidió ayer a la población que no haga más acopio de combustible del necesario y se comprometió a distribuir toneladas de arroz, para evitar problemas de abastecimiento en el área devastada por el sismo.
La escasez de gasolina se acentúa en las zonas más afectadas por el terremoto y el tsunami del día 11, lo que entorpece las tareas de rescate y la evacuación, mientras en otros puntos del país la gente llena bidones como medida de precaución.
Lo mismo ocurre con los alimentos, cuya compra desmesurada ha dejado algunos estantes vacíos en supermercados de ciudades como Tokio.
El ministro de Defensa, Toshimi Kitazawa, anunció que su departamento ha sacado las reservas de combustible de las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército), y al mismo tiempo su homólogo de Agricultura, Michihiko Kano, informó que su ministerio va a dar salida a las provisiones de arroz.
Edano afirmó que en Japón no existen problemas de suministro de combustible, ya que varios países han ofrecido sus reservas, y que tampoco hay riesgos con la comida ni con otros productos de primera necesidad. Además, reiteró su llamamiento a que la población mantenga la calma a la hora de adquirir provisiones.
Los accidentes en Fukushima ya llevaron a varios países a replantearse el desarrollo de su sector nuclear civil. Alemania anunció el cierre inmediato por tres meses de los siete reactores en servicio desde antes de 1981.
El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, anunció “una revisión de los sistemas de seguridad de todo el país”.
El terremoto de 9 grados de magnitud en la escala de Richter que asoló Japón podría haber cambiado el eje de la Tierra y acortado los días, según detectaron científicos de la NASA.
Sus cálculos indican que, al cambiar la distribución de la masa de la Tierra, el sismo debe haber causado que esta gire un poco más rápido, acortando la duración de un día cerca de 1.8 microsegundos (un microsegundo es la millonésima parte de un segundo).

Ver en la versión impresa las páginas: 10 A