AJDABIYA, LIBIA/AFP
Las tropas de Muamar Gadafi siguieron ganando terreno ayer cuando avanzaron hacia el este, un mes después del inicio de una rebelión bombardeando Ajdabiya (este) y anunciando una ofensiva contra Bengasi (este), sin que el G8 alcance un acuerdo sobre una posible intervención militar.
- En París, las grandes potencias del G8 no lograron ponerse de acuerdo sobre una intervención militar para frenar a las fuerzas del líder libio Muamar Gadafi y solo alcanzaron un consenso para impulsar esta semana una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre nuevas sanciones.
El ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, dijo ayer que la instauración de una zona de exclusión aérea en Libia, impulsada por Londres y París y reclamada por la Liga Árabe y la oposición libia, “ha sido descartada”.
El presidente de EE. UU., Barack Obama, reiteró el lunes que el dirigente libio debe partir.
[/doap_box]
El dirigente libio Muamar Gadafi declaró por la noche por televisión estar “determinado a aplastar a los enemigos”, asegurando que “si se trata de un complot extranjero lo aplastaremos, y si es interno también lo vamos a aplastar”.
Las fuerzas gubernamentales lanzaron la aviación y la artillería pesada contra Ajdabiya, estratégico nudo de comunicaciones a 160 km al sur del feudo de la oposición en Bengasi, cortando la ruta entre las dos ciudades.
La televisión oficial y luego un responsable gubernamental libio anunciaron que Ajdabiya estaba controlada por las fuerzas fieles a Trípoli. Información que fue desmentida por Jaled El Sayeh, portavoz militar del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio, instancia dirigente de los rebeldes establecida en Bengasi.
Jaled también desmintió una retirada de los rebeldes hacia Bengasi a pesar de la desbandada de la que hay testigos. Centenares de civiles y rebeldes huyeron de esta ciudad en dirección de Bengasi a bordo de automóviles y camionetas.
Los combates dejaron al menos tres muertos y unos 15 heridos, según médicos, además de dos muertos durante la noche.
Según los habitantes continuaban los combates esporádicos en Brega, sitio petrolero a 80 km al oeste, pero la línea del frente propiamente dicha se sitúa en las puertas de Ajdabiya.
El ejército libio anunció en la televisión una ofensiva inminente sobre Bengasi, en donde los rebeldes utilizaron cañones antiaéreos durante la noche.
Era difícil saber si los rebeldes respondían a un ataque o manifestaban su alegría tras los rumores, sin fundamento según testigos en Trípoli, sobre un bombardeo contra la residencia de Gadafi en la capital.
El tiempo apremia para los rebeldes, que declararon que aun controlan Misrata (150 km al este de Trípoli), en donde las fuerzas gubernamentales se apostaron en una guarnición militar cercana, presagiando un ataque.
Las fuerzas de Gadafi recuperaron en cambio el control del centro de Zuara, 120 km al oeste de la capital, tras combates contra los rebeldes que dejaron al menos un muerto.
Desde el 15 de febrero, la sangrienta represión de la insurrección causó centenares de muertos e impulsó a mas de 250,000 personas a huir del país.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (HCR) pidió a los combatientes que dejen que los civiles huyan, subrayando la poca cantidad de mujeres y niños que llegan a las fronteras con Egipto y Túnez.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A