- La ciudad de Ajdabiya, situada en la ruta a Bengasi, “capital” de los rebeldes, se preparaba para sufrir un asalto de las fuerzas de Muamar Gadafi, que ayer seguían avanzando, mientras Occidente trata de ponerse de acuerdo para encontrar una solución, al cumplirse el 28.º día del sangriento conflicto de Libia.
En la ruta entre Ajdabiya y Bengasi, azotada por una tormenta de arena, numerosos civiles huían hacia el este a bordo de camionetas cargadas de maletas, sacos y colchones.
Ajdabiya es una “ciudad vital” y será defendida, afirmó el domingo el comandante de las fuerzas insurrectas, el general Abdel Fatah Yunis.
Bengasi, segunda ciudad del país, podría verse amenazada muy pronto por las tropas de Gadafi, que en los últimos días han ido recobrando el control de poblaciones que estaban en manos de los rebeldes, en particular Brega (a unos 80 kilómetros al oeste de Ajdabiya).
Estimuladas por el avance de los últimos días, las fuerzas armadas de Gadafi lanzaron un llamado a los militares que se habían pasado a la rebelión a que se entreguen a cambio de un indulto.
Ayer el presidente estadounidense Barack Obama exigió de nuevo la salida del poder de Gadafi. “El señor Gadafi ha perdido su legitimidad y debe irse“, dijo Obama, tras reunirse con el primer ministro danés Lars Loekke Rasmussen en la Casa Blanca.
Los occidentales y los rusos, a quienes los rebeldes piden ayuda, sobre todo para impedir al coronel Gadafi que utilice su aviación, seguían concertándose en una reunión de los jefes de la diplomacia del G8, especialmente en lo que respecta a la instauración de una zona de exclusión aérea.
Ayer Moscú prohibió al dirigente Muamar Gadafi y a su familia entrar en Rusia y llevar a cabo operaciones financieras.
Ayer Gadafi invitó a las compañías petroleras de China, Rusia e India a implantarse en Libia para explotar los yacimientos petrolíferos, abandonados por la mayoría de las compañías extranjeras.
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MANAMA/ AJDABIYA/ AFP
Tropas sauditas entraron a Bahréin a pedido de las autoridades de este reino para ayudar a restablecer el orden después de una escalada de protestas contra la dinastía sunita de los Al Jalifa, en una iniciativa denunciada por la oposición como una “ocupación extranjera”.
Los soldados sauditas forman parte de la fuerza común del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), llamada Escudo de la Península, y su llegada, que tuvo lugar el domingo, fue mostrada ayer por la televisión estatal de Bahréin, aunque no fue confirmada oficialmente por las autoridades bahreiníes.
“La vanguardia del Escudo de la Península comenzó a entrar en Bahréin, debido a la evolución de la situación en el reino”, indicó la televisión, que difundió imágenes de vehículos militares en el momento en que pasaban por el puente-dique que une Bahréin con el este de Arabia Saudita.
En un comunicado oficial difundido más tarde, las autoridades bahreiníes anunciaron que “las fuerzas del Escudo de la Península llegaron a Bahréin (…) para ayudar a garantizar la seguridad de los ciudadanos, de los residentes y de las infraestructuras vitales”.
En el mismo comunicado llaman a la población “a cooperar plenamente” con las fuerzas del Escudo de la Península.
Según un responsable saudí, cualquier fuerza del CCG desplegada en un país miembro “se encuentra bajo la autoridad del país anfitrión”, sugiriendo que Bahréin debe decidir si la utiliza para ayudar a mantener el orden.
Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos enviaron “unos 500 policías” para ayudar a las autoridades a restaurar el orden, anunció en París el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos, el jeque Abdalá ben Zayed, antes de reunirse con la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton.
Arabia Saudita es el líder del CCG, una agrupación de las monarquías árabes del Golfo, de las cuales forman parte Bahréin y Emiratos Árabes Unidos y que incluye también a Qatar, Omán y Kuwait.
Clinton llamó ayer a las monarquías del Golfo a la “moderación” en Bahréin y expresó su “preocupación por la peligrosa situación” en el reino, tras una reunión con su homólogo de Emiratos Árabes Unidos, dijo un responsable de EE. UU. que pidió no ser identificado.
“OCUPACIÓN FLAGRANTE”
La oposición de Bahréin denunció ayer la llegada de las tropas sauditas como una “ocupación flagrante”.
“El pueblo de Bahréin enfrenta un peligro real: el de una guerra contra los ciudadanos bahreiníes sin declaración de guerra”, destacaron los siete partidos de oposición en un comunicado. “Nosotros consideramos el ingreso de cualquier soldado y de cualquier vehículo militar a los espacios terrestre, aéreo o marítimo del reino de Bahréin como una ocupación flagrante, una conspiración contra el pueblo de Bahréin desarmado y una violación de los acuerdos y convenios internacionales”, agregó la oposición.
La Casa Blanca exhortó ayer a los países del CCG a “respetar los derechos” de los habitantes de Bahréin.
La llegada de las tropas extranjeras tiene lugar después de una intensificación de la movilización de manifestantes chiitas, que ayer bloqueaban los accesos al centro de Manama, donde se encuentran el barrio de negocios y los edificios públicos.
La ciudad está casi paralizada por una huelga general convocada por los sindicatos para protestar contra la represión de las manifestaciones.
Los activistas exigen reformas políticas y una verdadera monarquía constitucional. Algunos llegan a pedir la partida de la dinastía sunita Al Jalifa, que gobierna ese país.
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