Ricardo Mayorga perdió el sábado en Las Vegas una de las batallas más importantes de su carrera, al ser vencido por Miguel Cotto, quien continúa convertido en campeón superwelter de la AMB.
Pero el revés más doloroso que ha sufrido Ricardo en su vida no ha ocurrido en el ring, sino fuera de este, al no haberse superado a sí mismo, y al final, ser víctima de sus propias contradicciones.
Su principal enemigo no ha sido la forma como han administrado su carrera o su carencia de técnica boxística, sino todo su desorden en general, que ha terminado por impedir su crecimiento.
Para remate, el desmedido uso de su lengua creó dos bandos: quienes le aprecian y hasta se sienten identificados con él, y quienes lo detestan y se sienten avergonzados por sus improperios.
No voy a juzgarlo, pero es una pena que un muchacho con tanto potencial físico y una valentía a prueba de balas, haya malogrado su talento y se enfrente ahora a un futuro bastante incierto.
Haber vencido a Cotto lo situaba en línea recta hacia una pelea ante Manny Pacquiao o cualquiera de los mejores boxeadores actuales. El revés en cambio lo saca de entre los púgiles atractivos.
No quiero imaginarme siquiera que se haga realidad algo que Alexis Argüello martillaba de forma constante: “Si ese muchacho no cambia, terminará convertido en una calamidad”.
Y aunque a estas alturas es difícil que Ricardo revierta su historia, da la impresión que no tiene de otra que seguir en el ring, aunque quizá sin aspiraciones de peleas grandes y bolsadas cuantiosas.
Aunque la verdad, en el boxeo nunca se sabe. El mismo Mayorga salió de la inactividad a pelear con Michael Walker, un peleador malo de verdad, pero que “justificó” el regreso del nica con Cotto.
Bueno, al menos eso es lo que pensábamos, hasta ahora que se ha divulgado que el nica recibió este chance con Cotto, que era en el fondo para dar a Don King la oportunidad de recuperar dinero.
Mayorga en tanto, además de los golpes recibidos, salió con una bolsa recortada y sin entusiasmo aparente para seguir en el ring, aunque ayer habló de pelear aquí.
En lugar de estar a estas alturas con su futuro resuelto, Mayorga está cubierto de dudas sobre lo que le espera.
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