La canciller alemana Angela Merkel. LA PRENSA/AP / Michael Sohn

Merkel detiene su plan nuclear ante alarma atómica

La canciller alemana, Angela Merkel, dejó hoy en suspenso su recién aprobada prolongación del funcionamiento de las 17 centrales nucleares del país, en plena alarma por la situación de los reactores japoneses y a las puertas de tres importantes citas electorales en otros tantos "Lnder" alemanes.

Berlín/EFE

La canciller alemana, Angela Merkel, dejó hoy en suspenso su recién aprobada prolongación del funcionamiento de las 17 centrales nucleares del país, en plena alarma por la situación de los reactores japoneses y a las puertas de tres importantes citas electorales en otros tantos «Lnder» alemanes.

El gobierno de Merkel dio marcha atrás a su plan de prolongar la vida de las centrales atómicas, en virtud de una moratoria de tres meses, lo que en la práctica implicaría la desconexión inmediata de los dos reactores más antiguos

-Biblis A y Neckarwestheim I-, ya que su periodo de actividad inicialmente previsto había expirado.

Se trata «de una moratoria, durante la cual se analizará la nueva situación de seguridad a la luz de lo ocurrido en Japón», indicó la canciller, quien hizo hincapié en las «imágenes apocalípticas» de lo ocurrido en aquel país, tanto en lo que respecta al seísmo y posterior tsunami, como a los fallos en sus centrales.

Alemania «no es susceptible de verse sacudida por tales terremotos ni inundaciones», añadió Merkel, pero lo ocurrido en un país «altamente desarrollado y con altos estándares de seguridad» «obliga a reflexionar al resto del mundo», al que la canciller invitó a obrar en consecuencia.

Merkel compareció ante los medios junto a su vicecanciller y ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, corresponsable en tanto que líder del Partido Liberal -FDP-, su socio de coalición, de la ley aprobada el pasado octubre por la que se aplaza hasta 14 años el llamado «apagón nuclear» pactado en 2000 por el gobierno del entonces canciller Gerhard Schr der.

La alarma nuclear en Japón redobló estos días las exigencias de la oposición socialdemócrata y verde de cerrar de inmediato las plantas más antiguas y de recuperar el plan de abandono de esta fuente de energía pactado por la entonces coalición rojiverde con la industria, según el cual la última de las 17 plantas alemanas debería quedar desactivada en 2021.

Merkel, quien en su primera legislatura en coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) respetó ese calendario por imperativo de su socio, pero tras su reelección y alianza con el FDP se lanzó en pos de la prolongación de la vida útil de las centrales.

El resultado fue la ley por la que se alargaba el periodo de funcionamiento de las plantas una media de 12 años, ocho para las más antiguas y 14 años para las más modernas, ley que fue aprobada por el Parlamento con los votos de su coalición.

Merkel contaba recaudar de los consorcios energéticos, a cambio de mantener en activo las plantas, 30.000 millones de euros, que teóricamente se destinarían al desarrollo de energías alternativas.

La suspensión ahora de esa ley se produce en plena alarma social por una eventual catástrofe nuclear en Japón y recién abierto un año electoral que arrancó mal para Merkel.

El movimiento antinuclear empezó a revitalizarse en cuanto se aprobó el aplazamiento del «apagón», con bloqueos a convoyes de residuos, y reaccionó de inmediato ante la alarma nuclear japonesa.

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