BOGOTÁ/AP
Luego de días de lluvia en Bogotá “salió el sol” por cuenta de Shakira, quien saldó su ausencia de casi cinco años en escenarios capitalinos con un recital ante 25,000 personas que deliraron con la sensualidad y energía de la barranquillera.
“Muchas gracias por estar conmigo esta noche. Que se diviertan y recuerda, Colombia, que esta noche soy toda tuya”, aseguró la cantante en medio del júbilo de los asistentes.
La cantante colombiana salió al escenario con cuarenta minutos de retraso, vestida con un velo rosado que cubría todo su cuerpo.
“No saben lo feliz que estoy de estar en mi país”, exclamó, mientras caminaba por un pasaje cercano al público y entonaba las primeras notas de la canción Pienso en ti.
Una vez en el escenario principal la barranquillera cambió de traje —lo haría seis veces más durante el concierto— e inició a una seguidilla de canciones que recordaban sus más clásicos éxitos: Te dejo Madrid y Whenever, wherever.
Tomó una guitarra color vinotinto e hizo, literalmente, temblar el piso del parque capitalino interpretando Inevitable, tema de su disco Dónde están los ladrones (1998).
El punto cúspide de la presentación llegó con las dos últimas canciones. Al interpretar Hips don’t lie —de su disco Oral Fixation (2005)— Shakira, mientras sorteaba problemas de sonido, se puso un sombrero típico de la costa atlántica de Colombia y se envolvió en la bandera nacional.
Luego, para Waka waka, la artista reunió a 25 bailarines y ocho niños de su Fundación Pies Descalzos. Los ritmos africanos y un estallido de papeles rojos, amarillos, naranjas y verdes cerraron la noche.
A la cantante barranquillera la antecedió una tarde soleada engalanada por las presentaciones de la agrupación colombiana Bomba Estéreo y el reggaetonero J. Balvin, además del grupo mexicano Belanova y la banda estadounidense Train.
Fue el único concierto en Colombia como parte de su gira Pop festival, que continúa en Porto Alegre, Brasil, donde compartirá tarima con Ziggy Marley, Fat Boy Slim, Chimmarruts y, nuevamente, Train.