Nunca antes fue tan importante una victoria para Ricardo Mayorga como ahora en Las Vegas, cuando enfrente al boricua Miguel Cotto, por el título superwelter de la AMB.
Mayorga ha tenido victorias meritorias como las conseguidas ante Andrew Lewis y Vernon Forrest, pero lleva más de ocho años manteniéndose a base de agresividad verbal, más que a puñetazo limpio, y por consiguiente, su carrera carece de argumentos que la sostengan.
Es decir, si desea darle algo de seriedad a su carrera y que deje de ser visto sólo como un animador de conferencias de prensa, hoy es un buen momento para hacerlo. Vencer a Cotto lo traería de vuelta a peleas grandes, arreglaría sus finanzas y pelear con Pacquiao sería algo real.
Así que llegó el momento en el que las palabras están de más. Es momento de expresarse en el ring y ahí descubriremos quién lo hace mejor, aunque Cotto ya ha advertido que su show es hoy. Vamos a ver si es capaz de respaldar sus palabras con hechos, ante un Mayorga que da la impresión de estar filoso y hambriento.
La clave para Mayorga es en la condición física. Eso le permitirá ejercer presión sobre Cotto, acorralarlo y disparar desde todos los ángulos hasta abrumarlo. Sus mejores opciones podrían estar en los primeros asaltos. Si Cotto se establece en el ring e impone su estilo, se acabó el nica.
Cotto tiene más recursos, es más joven y quizá menos golpeado. Pero su valentía será puesta a prueba por un peleador al que se le puede acusar de todo, menos de cobarde. Mayorga va a saltar en busca de Cotto y si el temor le juega una mala pasada al boricua, Ricardo se lo va a engullir temprano.
Cotto ha sido conocido como un fajador, un peleador frontal, pero ese formato podría ser el menos indicado ante Mayorga. Tito Trinidad y Oscar De la Hoya, boxeadores de mayor calidad que Cotto, no se arrimaron al nica de primas a primera. Lo sortearon y una vez que lo engañaron, lo castigaron.
Lo peor que le puede pasar a Mayorga es que Cotto venga a moverse, que no es su costumbre. De ser así, el arsenal del nica va a carecer de un punto de apoyo para hacer explosión. Por tanto, la clave será la presión que ejerza el nica, imponiendo el ritmo al combate. Tapar salidas, acorralar y martillar con su derecha. ¿Será pedirle mucho?
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