El típico abogado
Un abogado llega tarde a un importante juicio y no encuentra estacionamiento… Levanta los ojos al cielo y dice: —Señor, por favor, consígueme un sitio para estacionarme y te prometo que iré a misa los domingos del resto de mi vida, dejo las malas juntas y el vicio, y jamás en mi vida me volveré a emborrachar… Además, dejo de acostarme con mi secretaria, que está casada. Milagrosamente, en ese momento aparece un sitio libre, el hombre se estaciona y dice: —No te preocupes Señor que ya encontré lugar, pero gracias de todos modos.
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